ORIBU GASTROBAR

UNA MALA IMITACIÓN DE YAKITORO

Calle Barquillo nº 10. Metro: Banco de España. Madrid.   Teléfono: 915240317
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Lo malo de que llegue el viernes y no hayas reservado con antelación en ningún restaurante es que tienes que acabar en sitios como este.

Tened esto claro: desconfiad de cualquier restaurante donde llames el mismo viernes y tengan una mesa libre. 

Oribu se encuentra en la calle Barquillo llegando a Gran Vía, donde antes estaba Indochina.

El local es enorme, con varias salas, siendo preferible cenar en las mesas de la entrada donde la luz es más tenue.

A nosotros en cambio nos llevaron a la zona del fondo –una zona algo fría- donde tuvimos la mala suerte de coincidir con una cena de clase de 20 chavales –sentados religiosamente todos los chicos a un lado y las chicas al otro- por lo que el ruido fue insoportable. Si la acústica del sitio es mala, imaginaos con tanta gente. Literalmente tuvimos que hablar a gritos.

El servicio fue lento de cojones.

La cocina que ofrecen es una fusión asiático-española bastante floja e imitación bastante mala de sitios como Yakitoro o Nakeima. Gracioso el nombre de algunos platos que aparentemente pueden parecer de todo menos asiático pero le añaden un ingrediente para dar ese toque. Ejemplo: arroz meloso de pulpo, jugo de nécoras y “edamame”. ¡Voilá! Ya tienes tu fusión asiática.

Entre 5, probamos:

30 piezas de los 3 tipos de nigiris que tienen: salmón gratinado(5,50 € / 2 piezas) , pez mantequilla en tartar con mayonesa picante (6 € / 2 piezas) y atún rojo Bilbao-Tokyo (6,50 € / 2 piezas). Malísimo este último, con atún de un color rojo intenso que daba miedito. Salvables los otros dos. Por cierto, como cada nigiri consiste en 2 piezas, y teniendo en cuenta que el camarero sabía poco español, nos costó Dios y ayuda explicarle que queríamos 5 órdenes de cada nigiri, lo que multiplicado por 2 piezas por orden y 3 tipos de nigiris, hacían un total de 30 piezas.

Tortilla frita en tempura como le gusta a Chicote (6,20€). Parida brutal el nombre. Pura fritanga.

Croquetas de jamón fritas en pan japonés (8,75€ / 6 croquetas). Buenas de sabor pero masa algo espesa.

Dim-Sum de rabo de toro (12,50€ / 5 piezas). Sin más.

Tartar de atún rojo, limas, mayonesa de chiplote y regañas (19,50€). Demasiado sabor a lima. No me gustó nada.

Espeto de atún rojo, salsa romesco y aceite de ajo (14,50€). Como veis, nos recomendaron el atún y le dimos buena cuenta, con un resultado desastroso.

Tataki de pez mantequilla, salsa miso y bonito seco (15€). Totalmente sin más.

No tomamos postre.

Para beber, la carta de vinos era tan mierda que tuvimos que pedir Moët & Chandon (55€). Al final entre cinco pagamos 170€ de comida y 110€ de bebida.

El precio medio será 30€.

En resumen, un sitio que pasa con más pena que gloria, de esos que se olvidan nada más salir por su puerta.

 

Yo pagué: 55€ | Precio medio: 30€

Fecha de la visita: Diciembre 2014