¿Quíen soy?

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Soy Alberto de Luna y comer es uno de mis 3 grandes placeres en la vida. Mi afición por la gastronomía viene de lejos, gracias a mis padres, a los que les encanta la restauración y desde niño me han llevado a disfrutar de ella.

Tras varios años escribiendo críticas gastronómicas en 11870 y siendo uno de los usuarios más leídos, decidí crear mi propia web.

La idea no es sólo contaros qué tal se come en cada restaurante, sino también narraros distintos aspectos de los mismos para que sepáis qué podéis encontrar, y esperar, desde mi opinión más sincera. Además, para facilitar la elección del restaurante, he creado un gran número de categorías.

Considero que, para poder opinar con criterio sobre restaurantes, hay que ir al máximo número posible, sean buenos, reguleros o malos. Una media de ciento cincuenta visitados al año, me permiten daros una opinión fundada.

El estilo de mis críticas es directo, sincero y algo canalla. Pero, sobre todo, intento contar lo que le importa a la gente. Internet está lleno de blogs y webs de críticas soporíferas. Con dimeunrestaurante.pbas.es busco informaros y, a la vez entreteneros, contando mis propias experiencias y, por qué no, añadiendo, incluso, alguna anécdota personal.

Debéis tener en cuenta que este mundo es muy sectario, todos se conocen entre sí y se hacen favores, como hablar bien de un restaurante a cambio de llevarle la comunicación. Yo no me voy a cortar a la hora de hablar mal de un chef famoso si me ha parecido que su restaurante no vale la pena. Igual que no me importará hablar favorablemente de uno que no salga bien parado en otras guías. Ni me vendo ni me caso con nadie. Independencia y objetividad.

También debéis tener en cuenta que mi forma de puntuar no se basa solo en la cocina, si no que tengo en cuenta otros factores, por ejemplo, qué función cumple el restaurante o qué se le exige por ese precio. Y así, un sitio muy de moda puede llegar a recibir mayor puntuación que si sólo me fijara en la comida. De todas formas, en cada crítica siempre puntuaré al final de las mismas, qué Lunas recibe por cocina y qué Lunas recibe por los demás factores.

Recordad que esto es solo una afición, no una profesión. No me pagan por ello y todas las cuentas las pago de mi bolsillo, lo que es fundamental para ser lo más objetivo posible.

Por último, no olvidéis que vida solo hay una, que dura dos días y nos queda uno y medio. Así que sacad el dinero de debajo del colchón, que está para usarlo, salid a la calle, enamoraos, id a restaurantes y disfrutad de la vida. De esta forma, cuando estéis llegando al final y miréis hacia atrás, no os arrepentiréis de no haber ido a un restaurante y podréis decir que habéis VIVIDO.

 

¿Como puntuo?

Se puntuará en escala del uno al diez, reservando la máxima nota, exclusivamente, a aquellos restaurantes que uno no puede morir sin conocer.

Para realizar la evaluación de cada restaurante se tendrá en cuenta no solo su comida –que es, obviamente, lo más importante- sino también la categoría a la que pertenece. Por este motivo, una hamburguesería (NY Burguer) o un restaurante de moda (Marieta) pueden tener una puntuación tan alta como Aponiente, cuya cocina les da mil vueltas. Sin embargo, cumplen con nota los requisitos de su categoría.

El buen paladar se hace, no se nace con él. Por eso, para poder opinar y decir que un rodaballo, chuletón o sushi es espectacular, es necesario haber probado muchos previamente.

Sin embargo, soy consciente de que no todos tenemos el mismo gusto y no pretendo sentar cátedra. Si un plato me encanta pero a mis acompañantes no tanto, o si me parece un precio correcto y al resto caro, intentaré puntuar teniendo en cuenta estas opiniones y realizando una media ponderada.

Todas las puntuaciones están consensuadas. A diferencia de otros críticos, yo nunca voy a cenar solo y me importa mucho la opinión de mis acompañantes/colaboradores.

Los principales son Vitty, Gabriel López, Juan Ameyugo, Guillermo Dávila y Gabriela Viadero.

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