HABANERA

SE ABRE LA VEDA: NUEVO COTO DE CAZA

Calle Génova, 28. Telf: 917372017 Web: http://habaneramadrid.com/
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Los cachorros de la jet, como así se bautizó a los dueños de Marieta (9 Lunas), Perrachica (9 Lunas), Juanita Cruz, Pipa&Co, entre quienes destaca el hijo de Aznar o el guaperas de Fer Nicolás, se han convertido en los dueños de la noche pija madrileña.

http://www.vanitatis.elconfidencial.com/noticias/2013-03-28/alonso-aznar-y-otros-cachorros-de-la-jet-abren-restaurante_411454/

Aunque empezaron con Pipa&Co, cuando realmente lo reventaron fue con la apertura en 2014 de Marieta, un concepto de restaurante-bar de copas al que durante el primer año de vida todas las niñas pijas y guapas de Madrid mataban por ir. Hoy sigue funcionando perfectamente pero el ambiente, sobre todo para las copas, es más hortera.

Marieta fue, por tanto, el primer coto de caza que abrieron los cachorros en Madrid. A Marieta acudían en manada todas las niñas con sus mejores galas y, detrás, iban todos los tíos a la caza, armados con rifles, arco con flechas del amor, tanques e, incluso, se veían por allí grupos de los GEO y hasta de los SEAL. No existía otro coto de caza con mejores becadas.

Luego llegó la competencia, Arts Club (8.5 Lunas), que montó un garitazo con musicón y ambiente mucho más animado.

Fue tal el éxito de Marieta que, los cachorros, vieron el negocio de crear en Madrid una cadena de cotos de caza (como los hermanos Dick y Mac McDonald vieron en 1940 la posibilidad de crear una cadena de comida rápida) y, así, abrieron en 2015 Perrachica que inmediatamente cogió el relevo de Marieta, dejando a este en un plano un poco más hortera y de gente de fuera de Madrid.

¿En qué se basa el éxito de esta cadena de cotos de caza? Muy simple. Siguiendo las reglas de los sitios de moda, primero se busca un local en Barrio Salamanca o Chamberí que sirva como restaurante y como bar de copas (que es lo que realmente da dinero), luego se mete una inversión de cojones en decorarlo lo más mono posible siendo fundamental meter plantas de plástico, lámparas de diseño, mucha madera, etc de forma que quede un sitio muy mono y del gusto de toda mujer. Seguidamente, aprovechando que los cahorros ya movían la noche madrileña, empiezan a mandar a sus restaurantes a todas las niñas guapas de Madrid, sabiendo que, si consiguen que vayan ellas, está asegurado que los tíos vayan detrás. Y, por último, se busca una fórmula de comida donde por menos de 30€ puedas cenar. En el aspecto comida no hay que comerse la cabeza, basta con una calidad totalmente sin más, platos que tengan toques originales, y todo a menos de 20€. Los cachorros saben que nadie es tan idiota de ir a sus restaurantes buscando comer bien. Y voilà, ya has creado tu cadena de cotos de caza.

Ahora, en mayo de 2016, llega un nuevo coto de caza: Habanera.

Habanera ocupa el local del antiguo Riofrío, en Génova 28, por la Plaza de Colón y al lado del Museo de Cera y el Hot, un puticlub mítico de Madrid.

La decoración intenta imitar a La Habana pero la verdad es que es exactamente más de lo mismo que Marieta y Perrachica. Podían haber creado un concepto totalmente diferente, más canalla y gamberro, por ejemplo, y no algo tan mono como el resto. Aunque, mientras la fórmula funcione, para qué cambiar, se dirán los cachorros en sus reuniones en Puerta de Hierro.

Habanera tiene dos plantas, algo nuevo en sus cotos de caza y que puede perjudicarles. No tiene terraza, otro punto negeativo.

La planta de abajo es solo restaurante y, la de arriba, es la zona de restaurante que luego se convierte en zona de copas. De hecho, si te dan mesa arriba, ten en cuenta que seguramente a las 00:00 te obliguen a levantarte ya que en ese momento bajan la luz (momento a partir del cual, o te has traído gafas de visión nocturna o corres el riesgo de cazar un pichón o un zorro en mal estado), suben la música, quitan todas las mesas y todos a copear hasta las 02:30 que chapa.

Para cenar en Habanera, de jueves a sábado, ya se necesita un mes de lista de espera, aunque no me extrañaría que, por puro marketing, muchas veces cuando llames a reservar te digan que está lleno siendo mentira.

Es acojonante comprobar cómo acaba de abrir y ya tienes a todas tus amigas queriendo organizar una cena en Habanera. Háztelo mirar si en ninguno de tus chats de whatsapp no ha salido ya la palabra Habanera. Y es que las tías entran en Habanera con la ilusión que tiene un niño que pisa por primera vez el Bernabéu.

En mi primera visita, el 90% de las mesas que había cenando eran niñas y ¡ojo qué niñas! Algunas auténticas diosas, como mi futura esposa Cristina y sus amigas Inés y Andrea.

Los tíos que había, o iban con su novia, o estaban porque alguna amiga o compañera de Master les había organizado ahí una cena o, si estaban solos, lo estaban para ir reconociendo el terreno, viendo las piezas, y preparando el armamento para la batalla que a las 00:00 empieza.

A partir de las 00:00, hora en la que ya se va a copear, el nivel de cazadores aumenta considerablemente, corriéndose el riesgo incluso de que se creen campos de nabos.

Debo decir que, si bien al principio el ambiente de copeteo molaba mucho, últimamente lo he notado más hortera.

Al la entrada de Habanera se forman grupos de fumadores que se entretienen viendo a la peña que se va de putas al Hot. Buena faena han hecho a los puteros que antes entraban en el Hot sin que les viera nadie y, ahora, tienen que pasar por el medio de todos los clientes de Habanera. Aunque, por otro lado, también hay muchos cazadores que cuando cierra Habanera y se ven con las manos vacías optan por entrar al Hot y pagar sus 300€ para asegurarse una pieza.

Por cierto, se me olvidaba que en Habanera dan de comer. Todo a un nivel de 5 Lunas para abajo. He probado unos flojos Saquitos de arroz a la cubana con huevo (11,50€ / 4 uds) que imitan muy mal a los de La Gabinoteca, una Tortilla trufada (11,90€) que gracias al sucedáneo de trufa que lleva gustará a cualquiera, una Croqueta de ropa vieja (6,90€) que realmente es un tarro con mucha bechamel y ropa vieja debajo. Se hace empalagosa. Un flojo Ceviche de salmón (12,90€), unos Canelones (4) de carrillera (13,90), una Ropa vieja (15,90€) que se salva, o un Steak tartar (16,50€) que no sabe a nada. De postre está buena la Torrija (7,90€) o su famosa Tarta de cumpleaños y, peor, el Carrot cake (6,50€).

Carta de vinos justa para su público y copas a 10€.

Lo normal, pidiendo vino, es pagar unos 30€.

En fines de semana tienen opción de brunch que es algo que gusta mucho a las tías.

Por comida se lleva 4-5 Lunas, por local se lleva 9 Lunas, por ambiente se mueve entre 7 y 9 Lunas dependiendo del día, pero por cumplir a la perfección (10 Lunas) su función de sitio de moda, lo dejamos en 8 Lunas.

Yo pagué: 40€ | Precio medio: 30€

Fecha de la visita: MAYO 2016