Madrid

KITCHEN 154

Es uno de los asiáticos más exitosos de Madrid. ¿Su fórmula? Precios bajos, sitio cutre, una imagen de “me la suda todo”, y comida que cumple muy dignamente.

Vayamos por partes.

El principal atractivo de Kitchen 154 es que su precio medio son 20 €, y eso, para cómo está Madrid, es Gloria Bendita.

Su carta es muy breve, no más de 8 platos, y, aunque adviertan de que “ponemos cantidades impares para joder a las parejitas”, todos ellos están pensados para ser compartidos entre 3-4 personas, que es la clave para no pasar de los 20€. Por eso, si sois solo dos, entonces sí que la cuenta se te puede disparar a 30-40€

Siendo 3-4, podéis probar toda la carta sin ningún problema.

Su segundo punto fuerte es lo cutre que es. Aunque parezca surrealista, a la gente le gusta lo cutre, siempre que se coma bien, y más si han viajado por Asia y ya han comido en esos puestos callejeros que no necesitan cumplir ninguna norma sanitaria, ya que Kitchen 154 les recordará a aquel viaje.

Kiten 154 se encuentra dentro del Mercado de Vallehermoso, donde lleva ya varios años. Poco a poco este Mercado, de aspecto cutre, se ha ido poniendo de moda con la apertura de varios restaurantes, entre los que destaca Tripea, sin duda, el mejor y más “restaurante” de todo el Mercado.

Pronto te darás cuenta de cuál es Kitchen porque lo normal es que esté hasta arriba de gente. Aunque admiten reservas, funciona por turnos, por lo que la gente se va amontonando alrededor del puesto a la espera de ser sentados.

Cuenta con una barra para 6 personas y luego varias mesas montadas por donde buenamente pueden.

La barra es la zona más entretenida para ir viendo la cocina, pero también es la más incómoda, sobre todo si es invierno, porque la puerta, que da a la calle, está al lado y te quedas pajarito, y encima, si llevas bolso y abrigo, te los tienes que dejar puestos porque no hay dónde colgarlos. También es bastante jodido el olor a cocina con el que termina tu ropa. Vamos, que si quieres vivir una experiencia cutre, Kitchen 154 es tu local.

Lo que sí que consiguen muy bien es crear ese ambiente de puesto callejero de Tailandia o Singapur, pues la cocina es pequeña, se amontonan los platos, y las llamas salen de los fogones, que es algo que siempre queda muy cool.

Y para contribuir más a crear ese ambiente callejero, tenemos a los dueños y cocineros, con sus gorras, piercing y tatuajes y ese aire “me suda la polla” que ellos mismo fomentan con el lema de Kitchen 154: “Tasca, ni gastro ni pollas” o sus explicaciones en la carta sobre que, si dices “agradable en boca”, “maridaje” o “planazo”, el Fary te mandará a comer al Ginos.

Eso gusta a los clientes, que son mayoritariamente gente joven de tribus urbanas “cool”, “hipsters” y “alternatas”.

Creo que no hace falta decir que no es un sitio para llevar a tus padres.

Y por último, la comida. La definen ellos mismos como “spicy food lab”. O sea, que te mandan al Ginos si dices “maridaje” o “planazo” pero luego te dan la bienvenida con ese lema escrito en inglés.

Su cocina es asiática, principalmente tailandesa, aunque hay bastante popurrí de influencias. Algunos platos pican, y ya te advierto que no te van a rebajar el picante, así que, si eres especialito para eso, ten cuidado.

Lo más rico me parecióMerluza Black Pepper” (14,90€), “Alitas camperas con salsa de chiles dulces” (7€), “Costilla Korean BBQ” (12,50€), y el “Curry Thai de gambones” (13€). Todos ellos son platos muy ricos.

Correctos los “Dumplings de butifarra, ternera, kinchi, aceite de cayena y salsa negra” (5,50€), que quedan muy lejos del nivel Dios de Nakeima.

Y muy sin más las “Berenjenas chinas” (8€) y el “Pollo picantón Sri Lanka” (10€). Ambos me parecieron prescindibles.

No hay postres y, para beber, tienen solo un tinto y un blanco, ambos bastante flojos. Por tanto, es un sitio donde mejor darle a las cervezas.

El servicio es muy simpático y amable mientras les sigas el rollo.

Toda la comida te la van a servir bastante deprisa y al ritmo que salga de cocina, por lo que te puedes encontrar con varios platos a la vez. Como esto es lo que ocurre en Tailandia, no tengo nada que reprochar.

Nosotros, entre 4, tomando toda la carta, con una botella de blanco (13€) y alguna cerveza, salimos a 22€ barba. La verdad es que es difícil encontrar mejor calidad por tan bajo precio. Eso sí, como decía al principio, un sitio así de cutre y batallero no puede cobrarte 40 o 50€, porque entonces no iría ni Buda.

Los martes para cenar solo sirven 4-5 currys diferentes. Me consta que están muy ricos, y es el único motivo por el que, quizás, repetiría.

Cierran domingos noche y lunes. Viernes noche, sábados y domingos mediodía lo petan a otro nivel, llegando a dar 80 cubiertos en un servicio, por lo que, salvo que no te quede otra, mejor evita esos días. Mi recomendación es ir un jueves noche y al primer turno, de las 20:30. A las 22:00, como tarde, ya habrás acabado y te podrás ir a casa tranquilamente.

Su comida también la sirven para llevar.

Y si quieres su cocina pero en un lugar más cómodo y mejor montado, han abierto 154 Ruiz, en la calle Ruiz nº 20 (Malasaña, obviamente no iban a abrir en Lagasca).

Me resulta difícil puntuar este sitio ya que es un restaurante donde se mezclan demasiados aspectos a la hora de darle las Lunas. Sus mejores platos son de 8 Lunas, y el resto se mueve en las 5-6 Lunas. Aunque su esencia sea ese aspecto cutre de puesto callejero, que a mí hasta me gusta, no es un sitio agradable ni cómodo en general, lo que debe penalizarle. Pero sus bajos precios también deben sumarle. Su rollo de gente joven y alternativa que suda de todo puede sumarle o penalizarle, según se mire. Mezclando todo, creo que 7 Lunas son más que suficientes, aunque entenderé quien considere que se merece solo 6 Lunas, y también a quien le guste tanto su rollo que le dé 8.5 Lunas.

Yo, sinceramente, y aunque pague más, me quedo antes con Nakeima, Tripea, Streetxo, Latasia o El Flaco.

Dirección: Mercado de Vallehermoso. Puesto 60

Web: www.kitchen154.com

Yo pagué: 22€ | Precio medio: 20€

Fecha de la visita: MARZO 2018

Entradas Relacionadas