Madrid

KIRO SUSHI

Una de las sorpresas de la Guía Michelin 2018 fue que a un restaurante de sushi de Logroño le dieran una estrella. Obviamente, debido a la repercusión mediática que tienen las estrellas, Kiro Sushi salió en todos los periódicos locales y en varios medios nacionales, y la consecuencia de todo ello fue que se llenaran las reservas para fin de semana a 6 meses vista.

No hay duda de que el sushi es uno de los tipos de comida que más gusta a la gente, y es por ello que, el hecho de que un restaurante japonés consiga una estrella, llama más la atención de la gente que si la gana uno más de cocina de autor, como los cientos que hay por España.

Y es que hay que tener en cuenta que restaurantes japoneses con estrella, en España, sólo hay 7: los dos Kabuki en Madrid, Kabuki Raw en Málaga, Kabuki Abama en Tenerife, donde también tenemos a Kazan, Koy Shunka en Barcelona, y ahora Kiro Sushi en Logroño.

Por eso, acostumbrados a que fuera de Madrid y Barcelona es complicado comer buen sushi en la península, otra de las cosas que más ha sorprendido a la gente es que, en una ciudad tan tradicional y clásica como Logroño, haya un japonés de tan alta calidad que se merezca ese galardón.

Recuerdo que, hace tiempo, cuando mi hermano me dijo que en Logroño tenía que ir a un sitio de sushi del que había oído hablar muy bien, pensé en el típico japonés de provincia con una calidad correcta para Logroño pero que, comparado con la oferta de Madrid, donde hay varios excelentes japoneses, no valdría nada.

Como apasionado del sushi que soy, sentí la necesidad absoluta de probar Kiro Sushi por lo que, debido a que vivo en Madrid y no puedo ir a Logroño entre semana, y que, además, como indicaba al principio, ya está lleno para todos los fines de semana de los próximos 6 meses, no dudé en aceptar un sitio que quedaba libre para comer un domingo (en soledad).

La última vez que fui solo a un restaurante ocurrió hace 5 años en Nerua (Bilbao), por un viaje de trabajo y, aunque no me importa comer solo, la verdad es que, afortunadamente, tengo a mi mujer y amigos para ir con ellos a comer, por lo que tener que ir solo no es algo que me suela ocurrir.

Tras mi experiencia comiendo solo en Kiro Sushi creo que, de tener que elegir un sitio para ir solo, no se me ocurre ninguno mejor que Kiro Sushi, pues es un sitio donde apenas se habla y el menú es individual e igual para cada uno de los 10 comensales que ocupan cada día su barra.

Al frente de Kiro Sushi se encuentra Félix Jiménez, natural de Alfaro (La Rioja). Felix es un loco de Japón y de su gastronomía, por lo que ha pasado muchos años allí formándose con los grandes maestros del sushi. Tras aprender la técnica y disciplina de los grandes sushiman japoneses, en octubre 2015 decidió abrir en Logroño lo que sería una barra de sushi de Tokio. Y joder si lo ha logrado. Yo que he estado varias veces en Japón, os puedo asegurar que no he visto en España nada más parecido a una auténtica barra de sushi de Tokio que lo que he vivido en Kiro Sushi.

Kiro Sushi se encuentra en una perpendicular a la principal avenida de Logroño y el local pasaría totalmente desapercibido si no es por la cortina noren de la entrada.

En Kiro Sushi todos los comensales deben estar a la misma hora: 14:00 para comer y 21:00 para cenar, salvo noches de viernes y sábado que es a las 21:30.

Se exige máxima puntualidad pues todos los comensales comen a la vez.

En un país donde todavía no hay costumbre de llegar a un restaurante con la puntualidad que uno llegaría al teatro, no sé qué experiencias tendrá Félix con la gente que llega media hora tarde, pues viendo todo el ritual del servicio, semejante retraso le haría tal roto que entendería que lo normal fuera no darles ya de comer.

Por educación y por respeto, sed puntuales.

Yo incluso llegué 10 minutos antes, y mientras echaba un cigarro en la calle, me divertía viendo a toda la gente que paseaba y se detenía en la puerta de Kiro, como si fuera una atracción turística de Logroño.

Una vez dentro, sorprende la austeridad, el silencio y la poca luz del lugar. Realmente es como entrar en un templo donde Félix es el Dios.

El restaurante consta únicamente de una barra en forma de L con 10 sitios. No hay mesas.

Para mí, los mejores sitios son los del centro de la barra, justo enfrente de donde Félix se coloca para preparar el sushi. Todas las piezas las prepara él y las va sirviendo una a una a cada comensal. Eso hace que el ritmo sea pausado pero no especialmente lento.

Las sillas de la barra son cómodas por lo que no hay diferencia respecto a estar sentado en una mesa, salvo por la falta de intimidad, pues obviamente comes pegado a desconocidos y el silencio del ambiente no invita a hablar mucho.

Y esto del silencio es un tema del que muchos me habían advertido, diciendo que si durante la comida hablabas, Félix te reñía. Yo no vi nada de eso. Con que tengas un mínimo de educación y respeto, nada más entrar en Kiro Sushi te das cuenta de que no es un sitio para ir con 3 amigos y acabar cantando ¡Calahorra Calahorraaa! que pareces wasintón, con obispo, casa putas, club de fútbol y un frontón. Aquí el protagonista absoluto es Félix y sus nigiris, y es en lo que te debes centrar. Igual que si vas al teatro, por respeto a los actores, no procede ponerte a hablar todo el rato con tu acompañante, lo que no significa que nunca puedas abrir la boca, pues lo mismo ocurre aquí. Incluso podéis interactuar con Félix, pero intentad no darle mucha chapa preguntándole chorradas cada minuto, recordad que está trabajando, así que dejad las preguntas para el final.

En Kiro Sushi no hay carta sino un único menú que cuesta 70€ y que consta de 16 nigiris, más un trozo de tortilla japonesa que haría las veces de postre, que aquí no existen.

Que no haya posibilidad de un menú más largo es lo que menos me gustó. 16 nigiris me parecieron pocos. Creo que ampliarlo a 25 piezas, como en muchas barras de Japón, sería perfecto. Cierto es que por el concepto de Kiro Sushi, veo complicado servir un menú estándar para unos y otro largo para otros, pero creo que podría hacerse. Ahora que a Kiro Sushi va a ir gente de todos los puntos de España, meterse 500 kms para comer aquí y solo disfrutar de 16 nigiris, puede decepcionar a más de uno.

Pasando a los nigiris, debo reconocer que me alucinó la calidad del arroz, que lo hace con auténtico vinagre japonés, dándole ese tono oscuro. Acostumbrados, aquí, a que en muchos japoneses no se le dé especial importancia al punto del arroz, este me ha parecido espectacular.

Y excelente también la calidad del corte de cada pescado. Perfecto.

Me encantó ver la pasión y concentración con la que Félix preparar cada pieza. Normal que solo pueda dar de comer a 10 personas.

Sin embargo, no me pareció tan excelente la calidad de todos los pescados. Me falló el Gunkan de Erizo que venía de Canadá y estaba falto de sabor, el de Vieira y el de Salmonete.

Por el contrario, me parecieron DIOS los tres cortes del atún (O-Toro, Chu-Toro, Akami); me flipó el Mero madurado 19 días (ahora se está empezando a ver maduraciones de los pescados, algo que antes solo se hacía con las carnes); me gustaron muchísimo el de Caballa marinada, Carabinero, Jurel a la parrilla con sal de Okinawa, Salmón a la parrilla; estaban muy bien el de Calamar, Hamachi, Bonito; y correcto el de Hueva de salmón.

Y es que puede que resulte más complicado conseguir buenas piezas de pescado en MercaLogroño que en un MercaMadrid, donde tienes de todo.

Para terminar, espectacular el Tamago, que es una tortilla japonesas complicadísima de hacer y que lleva meses de práctica. Esto es lo que hace las veces de postre.

Como veis, todos son nigiris absolutamente clásicos, sin ninguna fusión. No os esperéis aquí un huevo de codorniz con trufa.

Para beber, hay 7 variedades de Sake, que es la opción que os recomiendo (Dasai 39 y Honryu), 3 cervezas, 5 blancos sencillos y un par de champús.

Mi comida salió 112€ (70€ del menú + 42€ de bebida).

Y ahora llegan las preguntas del millón.

¿Se merece la estrella? Totalmente. Habiendo estado en muchos japoneses de España y Japón, esta me ha parecido la experiencia más cercana a lo que se vive en el país nipón.

¿Es mejor que Kappo (9.5 Lunas) o Umiko (10 Lunas) (mis dos japos favoritos de Madrid) para tener una estrella y ellos no? Veamos. Por pureza, Kappo sería lo que más se parece a Kiro Sushi. Y para mí, Kiro Sushi no es mejor que Kappo. Cierto es que Kiro es mucho más serio y solemne que Kappo, lo que se refleja en que Kiro da de comer a 10 personas y Kappo a 25. Pero una experiencia en un día tranquilo en barra de Kappo me parece que está al nivel de Kiro.

Y respecto a Umiko, hay que decir son conceptos totalmente diferentes pues este es pura fusión (maravillosa). Pero en calidades, Kiro no es mejor que Umiko.

Cierto es que en el arroz, Kiro me ha sorprendido más que el resto, pero en calidad del pescado y sabores no es superior.

Y si metemos en la ecuación a Kabuki W (10 Lunas), mi tercer favorito, pues Kabuki W gana claramente en ofrecer las mejores piezas de pescado del mercado, pero no tiene el arroz y corte de Kiro.

Por todo ello, centrándonos en el disfrute como experiencia, Kappo, Umiko o Kabuki W son sitios donde meterse un homenaje y salir levitando.

Por su parte, Kiro Sushi es un sitio donde vivir la experiencia de una auténtica barra de Japón y apreciar el sushi en estado puro pero, por esa imposibilidad de meterse un festival, quizás no salgas tan entusiasmado. En cualquier caso, a mí la experiencia me ha encantado y le doy 9.5 Lunas.

Conclusión: todos ellos me parecen excelentes y de obligadísima visita, cada uno para su ocasión.

Cierra domingos noche, lunes entero y martes mediodía.

Dirección: Calle María Teresa Gil de Gárate 24. 941123145

Web: https://www.kirosushi.es/

Yo pagué: 120€ | Precio medio: 100€

Fecha de la visita: FEBRERO 2018

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