LA TERRAZA DEL CASINO

BUEN MENÚ DEGUSTACIÓN EN UNA PRECIOSA TERRAZA

CompartirShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

CASINO MADRID 2 CASINO MADRIDTERRAZA DEL CASINO. Portada TERRAZA DEL CASINO. 1

En Madrid con dos estrellas, a 2015, tenemos AROLA, FREIXA, CLUB ALLARD, SANTCELONI y CASINO.

El que más me gusta y más merece la pena es sin duda Freixá, seguido de Santceloni, Casino, Allard y Arola. De hecho, estos 4 en mi opinión ni merecen la pena.

Al Casino hay que ir en verano, cuando uno puede disfrutar de su terraza ya que el restaurante interior no me pareció nada especial.

La terraza es amplia, con muchas mesas, por lo que no creo que con la crisis y teniendo en cuenta que no es una maravilla la comida, se llene muy a menudo.

Si bien no tiene unas vistas espectaculares sí que da a edificios emblemáticos de Gran Vía y Alcalá, lo que le hacen muy especial.

Los hombres deben llevar chaqueta, que no corbata.

Es una tradición del Casino de hace 2 siglos que han querido mantener aunque me parece una tontería.

Odio que obliguen a llevar chaqueta. Ni que por obligar a llevarla vayas a convertir al más hortera en el más elegante.

Durante la cena un tipo toca el arpa creando un ambiente muy bonito.

El ambiente es principalmente gente extranjera con dinero. Realmente solo por su ubicación es normal que tanto extranjero lo visite pero si no fuera por ello si no solo por cocina, creo que tendría la mitad de éxito.

También hay mucho horterilla con dinero celebrando aniversarios con su pareja.

Como es de esperar hay mil camareros e incluso para ir al baño te acompañan, pareciendo que te la van a sujetar.

Una manía de estos sitios es ponerte el vino lejos para que así siempre te lo sirvan ellos. Me pone muy nervioso que hagan eso porque quieras o no, nunca van a estar tan atentos como para estar sirviéndome vino todo el rato (yo bebo mucho vino) así que cada 2×3 hay q estar llamando a un camarero para que sirva.

Vayamos a la comida. En la terraza solo hay menú que sale por 130€ por barba, a lo que si le sumas vino (precios a partir de 30 euros) se te pone fácil en 160 euros por barba.

Empiezan con un refrescante cocktail de whisky.

Luego vienen como 7 u 8 snacks con más o menos éxito. Aquí, como en todos los platos, abunda más el paripé que la comida. Un ejemplo es que en vez de mantequilla con pan te traen un tubo pequeño como si fuera pasta de dientes pero con mantequilla para que lo eches en un panecillo. Demasiado paripé para tan poco resultado. Muy rica la croqueta líquida de jamón, el bombón de mandarina, el pescaito frito…Son tantos snakcs en bocados tan pequeños que sinceramente da la sensación de que todos saben igual y uno ya no sabe si toma el bizcocho de pistacho con yogurt o el lazo de zanahoria y estragón.

Luego vienen platos más abundantes y de mejor sabor como la tarta de tomate y anguila que me encantó, las ortiguillas, el canelón gratinado en caldo de leche que era totalmente sin más, el wagyu que era sin duda de lo mejor de la cena, un rico y típico salmonete  y por último un pichón que estaba francamente delicioso.

Hay que reconocer que si bien los snacks se los podían haber ahorrado, estos segundos platos eren realmente buenos.

De postre un courant de chocolate metido en nitrógeno líquido, mucho paripé y rico resultado.

En definitiva, estás tres horas una noche de julio aquí cenando más que a gusto, te diviertes y comes bien, pero a ese precio y sin ser una calidad sobrenatural como puede ser Diverxo donde cada plato te sorprende más, creo que no repetiré.

 

Yo pagué: 160€ | Precio medio: 160€

Fecha de la visita: 2012