Cantabria

CENADOR DE AMÓS

 

El Cenador de Amós tiene 2 estrellas Michelin y es, quizás, el restaurante de más renombre de Cantabria, lo que no significa que sea el mejor.

 

Su fama, aparte de por ese galardón, el cual, dentro de la tierruca, lo comparte con Annua (San Vicente), le viene por lo precioso que es el restaurante.

 

Ocupa una casona cántabra en Villaverde de Pontones, rodeada de árboles y grandes jardines, que utilizan, también, para celebrar bodas, u otros acontecimientos similares.

 

El lugar es único, siendo de los estrellados más bonitos de España.

 

La desventaja de tener un restaurante tan espectacular es que, para llegar a él, necesitas ir en coche, habiendo 30 minutos de distancia hasta Santander.

 

Ya os he contado muchas veces que no concibo ir a un restaurante y no beber, ni concibo ir con alguien que no lo haga. Afortunadamente, en el Cenador de Amós tienen servicio de transfer, el cual puedes contratar al hacer la reserva, y que os recomiendo encarecidamente. No por el servicio en sí, que en nuestro caso fue algo desastroso (nos recogieron 30 minutos tarde y en un Renault Laguna de 1999) sino por la tranquilidad y seguridad que siempre da poder beber sin conducir.

 

Nuestra idea era llegar pronto al restaurante, tipo 20:45, para, antes de empezar a cenar, disfrutar de una botella de champú en su preciosa terraza. El restaurante es dentro de la casona, pues montar una terraza en el interior de Cantabria es como abrir un Ushüaia en Torrelavega, pero al menos tienen esa bonita zona para tomar el aperitivo o hacer la sobremesa y poder fumar.

 

Al final, entre que su transporte se retrasó y que tardamos en conseguir que nos sirvieran el champagne, nos pudieron dar las 21:45, por lo que hasta las 22:30 no pasamos a cenar.

 

Tras tomar en la terraza unas ricas anchoas que Consorcio hace para el Cenador, y antes de sentarnos, nos sirvieron un aperitivo en la sala de la chimenea (un rico Guiso de cachòn sobre pan de maíz; y dos bocados riquísimos: Morcilla sobre pan de especias y velo de pimiento asado; y su versión de la Gilda), y luego nos enseñaron la bodega y zona de panes.

 

Merece la pena ese pequeño recorrido por el interior de la casa, es muy bonito.

 

Ya en faena, aquí solo hay opción de menú degustación, son tres las opciones: 89€, 120€ o 157€, dependiendo de la longitud de este. Por supuesto, siempre hay que tirar al más largo.

 

Como en cualquier restaurante con estrella, si quiere mantenerla o aumentarlas, es necesario ir cambiando el menú cada temporada, y ahí entra uno de los principales hándicap de este tipo de restaurantes, y es que el menú de un año puede ser la pera limonera, y, en cambio, el del año siguiente ser totalmente sin más.

 

Y eso es precisamente lo que me ha pasado aquí, donde en 2017 tuve una cena de 9.5 Lunas y la de 2018 bajó directamente a las 7 Lunas.

 

Por eso, tienen un mérito enorme los restaurantes que, visita tras visita, consiguen mantenerse en las 9-10 Lunas, como le pasa a otro estrellado de Cantabria, La Solana, que, en seis visitas, nunca ha bajado de 9 Lunas, estando actualmente en 9.5 Lunas, y siendo mi absoluto restaurante favorito de Cantabria.

 

Y es que mi cena en agosto 2018 en el Cenador de Amós pasó bastante sin pena ni gloria, y como mi dinero es finito, basta una experiencia así para guardar el restaurante en un cajón durante una temporada.

 

Como ocurre en muchos menús degustación, el nivel empezó muy alto y luego fue decayendo totalmente.

 

Aquí se comienza con su versión de la Tortilla de patata, que está buena pero no mejor que el sabor de un rico pincho de tortilla clásico.

 

Sigue un espectacular Buñuelo de bacalao, y dos platos muy ricos: Sardina del Cantábrico, verduras asadas y teja de pan; Ensalada de bocado, lechuga de Anero y vinagreta de mostaza.

 

Continúa con el delicioso Perfecto de foie sobre bizcocho de aceituna negra, y otro plato riquísimo: Carabinero, mango, cintronela y tosta crujiente ahumada.

 

Y a partir de aquí, el menú empieza a bajar.

 

Primero con una Mantequilla pasiega y caviar en blanco y negro, y que no me gustó nada la combinación. Tampoco me gustó la Remolacha Tudanca con encurtidos de mar y montaña.

 

Luego llega un plato al que no le veo sentido: su versión del Bonito con tomate. Siempre he pensado que si versionas un plato clásico es para ofrecer un sabor que sorprenda, pero que, en ningún caso, desmerezca el sabor clásico original. Y con este plato ocurre precisamente eso, que no está a la altura del sabor de los bonitos con tomate (plato de culto en Cantabria). Decepcionante.

 

En cambio, su versión de la Merluza en salsa verde, está mejor conseguida.

 

Y para terminar, primero, un Mero, cúrcuma y mojo rojo. Perfecto de punto pero se pierde el sabor a mero con la cúrcuma y mojo.

 

Y de carne, un Pichón asado y tronco de brócoli. El pichón está más visto que Revilluca, por lo que, para mí, o pones uno al nivel de, por ejemplo, el de Noor (10 Lunas), Skina (10 Lunas) o Bagá (10 Lunas), que son Máximo Dios, o ya no me dice nada, pese a que esté bueno.

 

Para un menú de dos estrellas, donde la exigencia y las expectativas inevitablemente siempre son altas, y a 157€ que cuesta el degustación, la última parte del menú me pareció que no estaba a la altura. Empezar muy fuerte y acabar así, siempre es peor que empezar más flojo y acabar en lo más alto. Es muy importante que los dos-tres últimos paltos sean gloriosos para dejarte un magnífico recuerdo.

 

Postre ricos como el Origen del cacao, stracciatella de coco y sablé de pimienta, o los Tallarines de mango y maracuyá con sopa cítrica.

 

Al frente de la cocina está Jesús Sánchez, famoso por llevar siempre una gorrilla y por tener espíritu de actor.

 

Para beber, tienen una interesante carta de Riesling que os recomiendo.

 

Al final, entre 4, con tres Riesling y un champán, más alguna copa suelta, salimos a 1.000€, lo que suponen 250€ barba, de los que 90€ fueron bebidas.

 

No me pareció una cena especialmente cara para un dos estrellas, pero, obviamente, es mucho dinero, por lo que la relación precio-placer no me convenció, ya que no fue una cocina que estuviera a la altura de lo que se debería esperar. En esa ecuación, le daría 7 Lunas.

 

Ahora bien, por lo bonito del sitio, le subimos a 7.5 Lunas.

 

¿Lo recomiendo? Yo desde luego puede que tarde un tiempo en volver. Tengo antes otras preferencias en Cantabria donde dejarme el dinero: Annua, Cañadío, Bodega del Riojano, La Bombi, etc.

 

No obstante, si nunca has estado, y quieres llevar a tu pareja a un estrella Michelin con encanto y, en cierta medida, romántico, entonces con El Cenador de Amós acertarás. También lo harás si tienes una comida importante de negocios, pues en verano es un restaurante frecuentado por grandes empresarios (en mi caso, coincidí con Ana Patricia Botín).

 

Abre de marzo a diciembre, y del 18 de julio al 31 de agosto, solo cierra domingos noche y lunes todo el día.

Dirección: Plaza del Sol s/n. Villaverde de Pontones. Tlf: 942508243

Web: www.cenadordeamos.com

Yo pagué: 250€ | Precio medio: 180€

Fecha de la visita: AGOSTO 2018

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