DOS PALILLOS

BARRA DE COCINA ASIÁTICA-ESPAÑOLA CON ESTRELLA MICHELÍN

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ATENCIÓN: CRÍTICA ANTIGUA DE 2014

Viernes 13 de junio de 2014. Estoy de fin de semana en Barcelona y empieza el Mundial con un España-Holanda.

Esa noche ceno en DOS PALILLOS y como el partido es a las 21:00, reservo para el último turno, el de las 22:45. Otros turnos son a las 20:00 y a las 22:00 aprox.

Somos dos y ninguno conocemos bien Barcelona así que decidimos ir a ver el partido cerca del restaurante. Nos metemos en un bar “con aspecto español” situado en plena Rambla.

Los cojones lo de español. El bar está lleno de guiris y catalanes animando a Holanda. Joder, parece que estoy en Ámsterdam y no en España.

Mete gol España y ahí no lo celebra ni Dios. Ni en la calle se oye el más mínimo grito.

¿Qué coño es esto? ¿Estamos locos?

Empata Holanda y todo el mundo estalla de alegría. Otro gol de Holanda. Y otro. Y otro. La gente dándose abrazos.

Miro a mi alrededor y no veo a nadie cagándose en Casillas. Me pongo de mala leche y nos vamos ya a cenar a DOS PALILLOS, a ver si así se nos quitan las penas.

DOS PALILLOS es un bar con apariencia de cutre por fuera pero que cuenta con 1 estrella michelín. Ya he dicho mil veces que ese concepto de sitios aparentemente cutres donde luego comes de la ostia me ponen muy cachondo.

El restaurante cuenta con una terraza donde puedes cenar a la carta.

A la entrada hay una barra de bar de toda la vida donde también puedes picotear algo. Pero lo fuerte de DOS PAILLOS está pasando su cortinilla. Ahí te encuentras una barra en forma de U y en medio la cocina abierta. En ella, un equipo de 10 cocineros van preparando los platos.

DOS PALILLOS puede que haya sido el creador en España del concepto de barra callejera, un concepto que luego en Madrid han imitado sitios como StreetXo o Nakeima.

Para los que conozcáis Nakeima, debo deciros que DOS PALILLOS es algo más formal y elegante.

Al frente de la cocina se encuentran Albert Raurich, el que fuera jefe de cocina de El Bulli. Pero esto no es El Bulli sino que aquí se viene a degustar una cocina fusión asiática-mediterránea.

Aunque también puedes comer de carta, haciéndote tu propio menú, lo normal es elegir unos de los dos Menú, el normal a 75 € o el Festival a 90 €.

Obviamente, nos vamos al Festival.

Antes de contaros lo que comí debo avisaros que la carta varía continuamente en función del producto que haya en el mercado por lo que no todo de lo que aquí hablo lo habrá siempre.

Empezamos, a modo de aperitivo, con unas hortalizas agridulces al estilo chino que no me dijeron nada. El otro aperitivo, unos mini boquerones fritos estaban muy buenos.

Pasamos al tsukudani casero de shitakes (lo que viene a ser unas setas cocinadas con salsa de soja y mirin) e hígado de rape. El hígado de rape no me apasiona, sea aquí o sea en Kabuki y es que me resulta algo insípido.

A la vez nos traen el Jurel curado en sal y vinagre con kombu (una especia de alga). Servido como si fuera un sashimi, estaba bastante bueno al mezclarlo con el kombu pero sin embargo a pelo, como me ocurre con cualquier sashimi de pescado azul o blanco, me resultó algo flojo.

Sunomono de algas frescas y moluscos. Es una especie de ensalada de algas acompañada de un par de percebes y berberecho. Puro mar. Rico.

Gambas rojas frescas crudas y calientes. El cuerpo viene crudo y la cabeza frita y caliente. Buenísimo pero no deja de ser una gamba de excelente calidad.

Espárrago blanco con vinagre de arroz y azahar. Bastante sin más.

Yamaimo vapor con caviar oscietra. El yamaimo es una especie de yuca japonesa. Delicioso el caviar y algo floja el yamaimo sobre el que se sirve. Indiferencia.

Curry verde de coco joven. Para cocos, el que sirve Dabiz en DiverXo. Otro plato muy sin más.

Tempura de ortiguillas. Muy rica.

Dumpling de langostinos. Muy bueno pero me gustan más, por especiales, los dumpling de Nakeima.

Rollito-maki de atún. Te lo preparan delante para que elijas el grado de picante (wasabi) que quieres. Nos lo vendieron como uno de los mejores makis que íbamos a tomar y, sinceramente, no fue ninguna locura. El temaki de atún con huevo de La Candela o Nakeima, o el clásico temaki de atún de 99 sushi bar, Miyama o Kabuki me gustan más.

Dumpling de cerdo ibérico. Muy rico.

Los dos últimos platos de carne fueron el Pato con ume (ciruela ácida) y chicharrones y el Tataki de lengua de vaca. Mejor el primero que el segundo.

De este menú, eché mucho de menos la papada a la cantonesa o el salmonete deshidratado con nigiri de su piel.

Postres algo flojos si eres un goloso como yo. Sin más el Bizcocho de té verde al vapor con nata semi montada de té y tropezones de grué, o el Helado de jengibre.

Un gran fallo es que me pareció que la comida la sirven demasiado rápido. Por eso os recomiendo que si vais a tomar el Festival, reservéis sobre las 10 y les digáis que no hay prisa, que poco a poco.

Con un delicioso Riesling Westhofener (52 €) y un Albariño Pedralonga (32 €), entre dos (sí sí, bebemos mucho), la cuenta salió a 268 €.

¿Es caro DOS PALILLOS? Pues sinceramente no porque el precio del menú festival, para todo lo que ofrece, es muy correcto. Además, si eliges comer de carta, el precio de los platitos oscila entre los 5 y 13 €.

¿Merece la pena? Desde luego que es un sitio de visita obligada en Barcelona.

¿Merece la estrella michelín que tiene? Pues sí, pero si nos centramos solo en sabor, también se la merecería ESPAI KRU –que es donde cené al día siguiente- o Nakeima en Madrid.

¿Repetiré? Posiblemente, pero dentro de bastante tiempo.

En definitiva, no sé si es porque iba con unas expectativas demasiado altas, no sé si es porque salí de mala leche tras el 1-5 a España, pero sinceramente no salimos muy contentos de DOS PALILLOS, a diferencia de la noche siguiente en ESPAI KRU donde mojamos los pantalones.

Yo pagué: 134€ | Precio medio: 100€

Fecha de la visita: 2014