ZUBEROA

EL TEMPLO DEL BUEN COMER

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AVISO: CRÍTICA MUY ANTIGUA. PENDIENTE ACTUALIZAR (MANTIENE LAS 10 LUNAS)

Fin de semana gastronómico en San Sebastián donde la primera parada, viernes noche, fue ZUBEORA.

Tras probar todos los estrellados de Guipúzcoa, ZUBEROA es donde más disfruto, seguido de ARZAK y BERASATEGUI. En última posición queda AKELARRE que por muchas 3 estrellas que tenga y pese a sus espectaculares vistas, fue el que más me ha decepcionado. Eso no significa, lógicamente, que, por ejemplo, KOKOTXA me parezca mejor que AKELARRE. Lo que pasa es que si tenemos en cuenta el precio y lo que uno espera y acaba recibiendo, AKELARRE me defraudó, y son varias ya las personas que me han comentado lo mismo.

Volviendo a ZUBEROA, este maravilloso restaurante se encuentra en un bonito caserío en un pueblo llamado Oyarzun, a 15 minutos en taxi desde S. Sebastián (24€). Aquí hay que ir en taxi y despreocuparse de conducir.

Siempre que he venido a ZUBEROA ha sido de noche, con frío y lluvia, y la verdad es que es un clima perfecto para disfrutar en sus acogedores y cálidos salones de la comida de Hilario Arbelaitz. Me gusta mucho la decoración, el ambiente y el trato de los camareros y el jefe de sala, haciendo que uno se sienta muy a gusto.

Pasando a la carta, en primer lugar existe un menú degustación a 125€ que yo nunca he probado y creo que no merece la pena. Y digo que no merece la pena porque uno mismo se puede crear su propio menú degustación a medida ya que si sois varios y lo pides, te sirven sin problema raciones individuales de cualquier plato de la carta, ahorrándose así la incomodidad de compartir platos al centro.

Los platos de la carta son tan tan apetecibles que dan ganas de probar lo máximo posible. En esta ocasión, como entrantes probamos (en raciones individuales) los siguientes platos:

Ravioli de cigala al fumet de trufa (39€). Plato espectacular. Dan ganas de pedirse una ración entera para cada uno pero hay que hacer hueco para probar otros muchos platos.

Crema de castañas y tocineta braseada (22€). Fue una recomendación especial del maitre y acertó de lleno.

Panceta curada de ibérico (23€).

Bacalao ajoarriero con bogavante (35€). Lo tenían fuera de carta y madre mía vaya platazo.

De segundo optamos por pedir cada uno un plato:

Becada (45€). Me encanta este pajarito y aquí lo bordan.

Lomo de liebre (34 €). Sabor fuerte que hará las delicias de cualquier amante de la caza.

Lomo de corzo (37 €). Me gustó más el lomo de liebre pero esto ya es gusto personal.

Pato salvaje (32 €). Junto a la becada y liebre, lo que más me gustó.

Cochinillo confitado (33 €). Dentro de la excelencia, fue quizás el plato que menos me gustó pues al final resultaba un poco seca la carne. No es bueno comparar, pero desde que uno prueba el cochinillo de Coque ya nada vuelve a ser igual.

De postre, como no, probamos su tarta de queso es top nacional.

Para beber, un Pommery Brut Royal (53€), Luis Cañas reserva de la familia 2003 (43€, vinazo), Txacoli Txomin (18,50€), Crozes-Hermitage “Les Meysonniers” 2007 (35€) y un Tokaji 3 puttonyos.

Todo esto, entre 7, salió a 1.040€, que hace unos 150€/barba. La verdad es que se pagan tan a gusto.

No entiendo por qué le quitaron la segunda estrella a Zuberoa porque vale que no hay el paripé de otros restaurantes, pero es que aquí se come como pocos sitios en España.

Yo pagué: 150 euros€ | Precio medio:

Fecha de la visita: