WAGAMAMA

WAGA NADA

Génova 27 Serrano 41 Parquesur Plaza Río 2 web: https://www.wagamama.es/es-es
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Hace 20 años el VIPS se hacía de oro. La oferta gastronómica madrileña era una milésima parte de la que existe actualmente y la restauración aún no estaba de moda por lo que, salvo a cuatro, al resto de chefs solo los conocían en su casa.

Fueron innumerables la cantidad de horas que pasé en mi adolescencia en el VIPS y es que, además, el VIPS de Lista era como el segundo Green.

Además, tener la tarjeta platino VIPS era como tener la titanio de AMEX.

La comida siempre fue mediocre pero gustaba el concepto de siempre abierto, fuera para tomar un sándwich vips club o unas tortitas.

Hay que tener en cuenta, además, que el paladar de muchos jóvenes por aquel entonces (1998) era casi virgen. Si nos decían sushi, pensabas en tu tía de Novelda, y la cocina creativa era dibujar con el bote de kétchup un pito en el plato de patatas. Además, bebíamos vino rosado Chivite como si fuese un Vega Sicilia o un Salon, mientras nos fumábamos cajetillas de Marlboro Light.

En 2009 llegó la crisis y el chollo se les empezó a acabar a los del Vips.

En busca de nuevos conceptos de restaurante, y aprovechando el boom de la cocina asiática, abrieron la cadena The Wok, cuya calidad resultaba infame y que, lógicamente, acabó cerrando en 2016.

Pareciendo que no han aprendido la lección, este 2017 lanzan un nuevo concepto asiático: Wagamama.

Asiático, asiático, asiático y asiático. Es una epidemia en Madrid. Hubo un momento en el que a la gente todo lo asiático le volvía loca, pero noto que ya les empieza a cansar por tanta sobresaturación. Vuelven a estar de moda las croquetas, callos, torreznos y la tortilla de patatas.

Wagamama es una cadena asiática que ha tenido bastante éxito en Reino Unido y que ahora pretende conquistar Madrid.

Imagino que detrás de este desembarco habrá habido estudios de mercado y análisis financieros hechos por personas inteligentes. Pero debo decir que, si me proponen invertir en un Wagamama en España, no lo hago ni harto de sake.

Como los madrileños somos gilipollas, y nos gusta la tontería más que a Puigdemont la independencia, recuerdo que en los primeros días que abrió el Wagamama de Serrano 41 había colas por entrar. Ahora siempre lo veo medio vacío. Así somos. Llegamos con unas ganas locas y nos cansamos en seguida.

Tras dejar que el pueblo cumpliera su ilusión de probarlo, y tras dejar un tiempo de rodaje, me decidí a probarlo un mediodía.

Concretamente probé el Wagamama de la calle Génova, por cogerme debajo del trabajo.

La oferta de Wagamama se basa principalmente en Ramen, un plato japonés a base de fideos y que normalmente se sirve sobre un caldo, aunque también los hay secos.

El ramen se puso de moda en España hace unos años y parece que a todo el mundo le encantaba. Sitios de ramen hay mil en Madrid, pero que estén ricos solo se me ocurren Chuka Ramen Bar o Nakeima. Hablan bien de Ramen Kagura y Ninja Ramen pero me da bastante pereza conocerlos. Otro de bajo coste y que triunfa es Oishii Ramen pero no tengo ningún interés en probarlo. Con el ramen hay tanto timo que, o gente de confianza me recomiendan un sitio, o ya tengo suficiente con los de Chuka y Nakeima, que están de muerte, sobre todo el seco.

Pues Wagamama viene a sumarse al mercado de ramen sin ofrecer nada nuevo.

Los locales se caracterizan por su cocina abierta y las largas mesas corridas, donde comes compartiendo sitio con desconocidos. Algo muy típico en ciudades como Londres y NY, donde la gente acostumbra a comer sola algo rápido. Afortunadamente, trabajo al lado de casa y por las noches tengo una guapísima novia y unos muy simpáticos amigos, por lo que no necesito comerme un ramen sentado solo en un banco mirando el careto de un desconocido. No obstante, para la gente que no tiene esa suerte, imagino que no les molestará. En cualquier caso, de comer solo, mejor hacerlo en las mesas altas que hay en los ventanales.

En mi primera visita, y no sé si última, probamos de entrante unas Costillas de cerdo marinadas en salsa barbacoa coreana (7,50€) que no estaban nada mal.

La Gyozas pulled pork (6,50€), otro plato que ya lo hace hasta mi abuela, eran muy corrientes.

Y lo que no nos gustó fue precisamente lo que tenía que ser su punto fuerte, el Ramen.

Probamos primero un Ramen con caldo de pollo, ternera, cebolla, cilantro, chile y lima (14,45€) al que le faltaba potencia, muy sin más. Prácticamente no sabía a nada.

Y luego probamos otro Ramen de muslo de pato a la parrilla con salsa teriyaki y base de un arroz infame (15,50€). No nos gustó nada de nada. Para devolver a corrales.

De postre, tomamos el Mochi helado (5,50€) que es prescindible.

Tampoco quiero ponerme sibarita, simplemente digo que hay que tomar a Wagamama como si fuera el burguer king de los ramen.

Por tanto, podría decir que Wagamama va dirigido a: (i) gente que trabaje por la zona y un día, a cualquier hora, le apetece algo asiático por 20€; (ii) un día de invierno que te apetece algo calentito y no tienes mucho tiempo; (iii) familias que están paseando por Serrano un sábado y deciden improvisar comiendo aquí, a lo que ayuda su amplio horario; (iv) gente joven con bajo presupuesto que aún no tiene para pagar un Chuka o Nakeima; o (v) gente que no ha probado un buen ramen en su vida y vive en una realidad paralela pensando que el de Wagamama está muy rico.

No le suspendo porque, de acuerdo con estos cinco puntos, cumple cierta función social y tiene un amplio horario.

Entre dos, pagamos 55€ sin bebida. Los ramen vienen en raciones grandes por lo que se pueden compartir perfectamente entre dos.

En definitiva, que Wagamama es en ramen lo que el Vips en hamburguesas. Si quieres una rica hamburguesa, te vas a NY Burguer, pero si te pilla a las seis de la tarde, no te queda otra que meterte en un Vips.

Abre todos los días en horario ininterrumpido desde las 12:00 a 00:00.

Si en 2019 me dicen que les ha ido mal y han cerrado, no me sorprendería.

 

Yo pagué: 28€ | Precio medio: 20€

Fecha de la visita: JULIO 2017