ARALLO TABERNA

STREETXO A LA GALLEGA

Calle Reina, 31. Web: http://www.arallotaberna.com/
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Os he contado muchas veces que el concepto de restaurante que más me gusta es aquel donde se puede cenar en una barra con vistas a la cocina.

La barra de Madrid que más me gusta es Nakeima, aunque también me encantan la de Kabuki W, Umiko, Kappo, StreetXo, Torikey o 99 Sushi Eurobuilding, siendo conceptos diferentes.

Como veis, todos ellos son asiáticos y/o cocina fusión, y es que fuera de ese tipo de cocina, escasean las barras. Se me ocurre A’Barra (1*), aunque el hecho de que toda la barra debe cenar a la vez y en un horario preestablecido, no me puede dar más pereza. Fuera de Madrid, me viene a la cabeza la barra de Mina (1*, Bilbao), donde he tenido una de las mejores comidas de este 2017. También me acuerdo de la barra de Hedone (1*), mi favorito de Londres. Otra gran barra debe ser la de Casa Marcelo (1*), en Santiago, pendiente de visitar.

De todas formas no dudéis que el futuro son las barras y que cualquier nuevo restaurante que abra tendrá la suya.

Por eso, el principal atractivo de Taberna Arallo es su barra con una estética de lo que llaman “comida callejera” (o street food, por si hay algún idiota).

Gorras, música, humos y tatuajes, al más puro estilo StreetXo o Nakeima, pero salvando las distancias.

La barra es bastante larga pero no es especialmente cómoda. Las sillas, además de ser un poco incómodas, están demasiado juntas por lo que si se llena, comes tocando el codo del de al lado.

Aunque también hay varias mesas altas, que seguramente resulten más cómodas y tranquilas, considero fundamental vivir la experiencia desde la barra.

Es importante saber que no admiten reservas por lo que te tienes que arriesgar. De todas formas, esto no es Nakeima, y además es mucho más grande y hay bastante rotación, por lo que no deberías tener que esperar mucho. Claro que, si vas un viernes a las 22, la cosa se puede complicar.

Para la espera, puedes tomar un cocktail hecho por el que fuera el cocktelero de Sudestada. Me encantan los cocktails, pero no es menos cierto que son un sacacuartos importante y, en ciertas ocasiones, pueden hacer que la cuenta se dispare sin enterarte. Por eso es normal que estén tan de moda y que prácticamente ya cualquier restaurante moderno tenga su cocktelería.

Arallo pertenece al mismo grupo gallego que Alabaster.

Aquí ofrecen una cocina gallega con ciertos toques fusión de Asia, México y otros países.

Le llaman “cocina contaminada” y su logo es una máscara de gas. Tonterías del marketing actual.

La carta consta de unos 16 platos divididos en Fríos, Frituras, Vapor, Brasa y Sartén. Varía continuamente aunque hay ciertos platos inamovibles.

Todo está concebido para ser compartido, siendo tres el número ideal de comensales para así poder probar muchos platos.

Si sois cuatro y de buen comer, os podéis ventilar tranquilamente toda la carta.

Lo que más me gustó fue su original Croqueta nigiri de merluza (3€/ud) (copia de la croqueta Pedroche de StreetXo), Tartar de bonito (7,50€), Empanadilla de choco en su tinta (4€/ud), Mollejas con mostaza (8,50€), y el Gambón y daykon encurtido (12,50€).

No me convenció la Volandeira agripicante (2,75€) ni el Gallo tipo cochonita pibil (8,50€).

Me quedé con ganas de probar su Costilla de vaca (17,50€), Fish and Chips (10,50€) y el Tuétano, que no estaba en carta esta vez.

No hay postres y la carta de vinos se limita a 10 referencias entre 17 y 38 Euros.

Compartiendo todo, entre dos, con una de vino a 17€, salimos a 67€, por lo que calculad un precio medio de 30€.

Buena relación precio-placer.

Me ha gustado el concepto, al que se le podría definir como un StreetXo a la gallega, y es uno de esos sitios en los que pienso repetir.

 Abre todos los días, de 13 a 16, y 20 a 24.

Aunque su cocina me pareció de entre 7 y 8 Lunas, por su concepto de barra y su amplio horario, sumado a su relación precio-placer, le doy 8.5 Lunas.

Yo pagué: 35€ | Precio medio: 30€

Fecha de la visita: SEPTIEMBRE 2017