GÜEYU MAR

EXCELENTES PESCADOS Y MARISCOS A LA BRASA EN RIBADESELLA

CompartirShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

 

Si te gusta el pescado y el marisco, Güeyu Mar es una parada obligatoria ya que tiene una merecida fama de ser uno de los mejores restaurantes para tomar estos manjares.

La especialidad de Güeyu es preparar el producto a la brasa, utilizando para cada pescado la madera que mejor le va, principalmente roble o encina, dándoles a cada uno el punto perfecto. Desgraciadamente el sarmiento no puede utilizarlo por un tema meramente logístico de humos, cocina y extractores.

El sitio más famoso de brasas ya sabéis que es el Etxebarri (una estrella).

Güeyu se encuentra en una zona de playa muy bonita cerca de Ribadesella con el problema de que en invierno es una zona poco transitada y de ahí que cierre por las noches.

Güeyu también se parece a D’Berto (Galicia), el mejor sitio de marisco del mundo. Vale que en D’Berto te comes unas piezas XXXXL que parecen traídos de Marte, pero Güeyu también suele manejar unas piezas bastante severas.

Al frente de Güeyu se encuentra Abel, un tipo simpatiquísimo al que realmente se le ve con la dedicación, ganas e ilusión de seguir haciendo de su restaurante uno de los mejores sitios de producto del norte de España.

Nosotros éramos 6 y nos fuimos desde Santander que se encuentra a poco más de una hora. Realmente merece la pena el viaje. Vas pronto, estás en la enorme playa la Vega que preside al Güeyu Mar, comes, si eso luego tras la comida te das un baño para despejarte, y vuelta. Y si no quieres hacer viaje, te quedas a dormir en el mismo Ribadesella o alguna casa rural de la zona y ya tienes el planazo montado. En ese caso incluso te recomiendo empalmar comida con cena. En el Güeyu se está tan a gusto y se come tan bien que no es descabellada la idea.

Con buen tiempo, lo mejor de Güeyu es comer en su terraza. Pese a que esté en zona de playa, no os imaginéis que esto es un chiringuito. Tampoco es Zalacaín pero el sitio está muy bien montado. Aquí hay libertad absoluta, puedes ir a comer de bermudas como puedes ir de corbata. Lo importante es disfrutar.

Un aviso sobre Güeyu. Al ser un sitio donde todo gira alrededor del género de pescado y marisco que ese día consiga Abel, tenéis que ir mentalizados con la idea de que hay pescados que un día sabrán mejor que otros.

Mi recomendación es que vengáis dispuesto a daros un verdadero homenaje, sin complejos. Esa fue nuestra idea y la cumplimos con creces. Esto comimos:

Salpicón de bogavante (29 €). Es uno de sus platos más famosos, considerado por mucho el mejor salpicón. No os imaginéis el típico salpicón con vinagreta. Obligatorio pedirlo.

Chipirones de potera (30 €). A la brasa, resaltando todo su espléndido sabor, estaban de muerte. Aunque los maganos de guadañeta encebollados típicos de Santander me encantan, los que aquí sirven, al no tener acompañamiento alguno, tienen mayor pureza.

Percebes (750 grs a 112,50 €). Maravillosos.

Almejas (39 €). Con un ligerísimo toque de plancha, estaban muy buenas.

Pulpo (17,50 €). De lo más flojo de la comida.

Andarica (nécora) (10 € /unidad). Puedes tomarla a la brasa o cocida. Buen tamaño. Rica.

Salmonete (25 € / unidad). Me encantó. El salmonete es uno de los pescados con mejor sabor (de ahí que sea todo un clásico en los grandes restaurantes) y el de aquí estaba riquísimo.

Ventresca de atún (25 €). ESPECTACULAR. El mejor pescado de la comida. Sabrosísima y con un sabor de mojar los pantalones.

Rey (38 € /unidad). Este pescado es uno de los que más fama tienen en Güeyu y a nosotros nos pareció el peor. Estaba muy seco y bastante insípido. Este es un ejemplo de lo que antes os comentaba sobre que no todos las piezas van a saber igual. Este día nos tocó a nosotros la china con esta Rey.

Mero (33 €). Realmente la pieza es tan grande que es un chuletón de mero. Riquísimo también. Muy jugoso y sabroso.

Tataki de bogavante (50 €). Abel hace aquí un pequeño guiño oriental. Pese a que le quedó el punto un poco más hecho de lo que debería, estaba bueno.

De postre (6,50 € cada uno), no nos gustó nada la tarta de la abuela. Ricas en cambio las tartas de queso, una de Gamoneu (muy fuerte) y otra de Pitu que nos gustó más. Tienen mucha fama como de las mejores de España y merecen la pena pero me quedan lejos de la de Cañadío o Zuberoa. Muy bueno también el arroz con leche.

Y llegamos al bebercio. De primeras te traerán una carta de vinos llamada “rápida” que seguramente es la que usarán el 90% de los clientes. Y es que si no caes en que si pone carta “rápida” es porque debe haber otra más larga y lenta, acabarías eligiendo uno de los vinos normales que ahí aparecen y te acabarías perdiendo la gran bodega que maneja Güeyu, sobre todo en tema de blancos y espumosos.

Nosotros tomamos: Palo Cortado de aperitivo (6 €), un Champagne Camille Savès (35 €), un Riesling Van Volxem Wiltinger 2007 (28 €), un albariño (30 €), un Rioja blanco Viña Tondonia de 1991 (60 €) que era una puta delicia, y varios vinos dulce Riesling de postre (10 €).

Todo este homenaje fue entre 6 aunque realmente los que dimos buena cuenta de él fuimos 4 ya que las mujeres no comían ni bebían tanto como nosotros.

La factura salió a 135 € por persona. Pero si no os sobráis pidiendo, un precio medio podrían ser 70-80 €.

5 horas de absoluto placer. Si tenéis la ocasión, no dudéis ni un momento en acercaros hasta Güeyu Mar. Disfrutareis.

Yo pagué: 135€ | Precio medio: 70€

Fecha de la visita: 2014