GRAN VÍA UNO

DESASTROSO

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GRAN VIA UNO. Portada GRAN VIA UNO. 2 GRAN VIA UNO. 3 GRAN VIA UNO. 4

Ya sabéis que en cuanto abren un restaurante nuevo me encanta ir a probarlo y con Gran Vía Uno no iba a ser una excepción. Lo malo de ir a conocer restaurantes de reciente apertura es que muchas veces les falta rodaje y la experiencia es un poco desastrosa.

Pues bien, GRAN VÍA UNO ha entrado de pleno en esas experiencias desastrosas causadas por la falta de rodaje.

El concepto de GRAN VÍA UNO es cojonudo: local enorme (el alquiler de ese sitio debe costar varios miles de Euros al mes), restaurante informal en la planta de arriba, llamado OPEN BAR, restaurante más formal en la planta de abajo, llamado TRUFA BLANCA, y zona de cocktails y copas también en la planta de abajo.

Yo me decanté por ir a comer un jueves festivo a la zona del OPEN BAR pues la carta de TRUFA BLANCA me parecía más para una cena.

Llegamos a las 3, previa reserva, y el restaurante estaba vacío a excepción de 3 mesas, una de las cuales creo intuir que era la familia del dueño de restaurante.

A los 15 minutos de mi llegada, aparecieron 2 grupos de 8 que dieron un poco más de ambiente al local. No obstante, el sitio es muy grande y estaba vacío en más de un 50%.

La carta del OPEN BAR es más informal, con tapas, pizzas, raciones, hamburguesas y sanwiches.

Me decante por probar lo siguiente:

Croquetas de boletus (3,90 euros 3 croquetas). Malísimas. Por dentro estaban con trozos congelados. Además yo me esperaba la típica croqueta con bechamel derretida por dentro y rebozado crujiente y ni de coña era así. Son 3 pelotas, literalmente, con una masa espesa de boletus que las hacen muy pastosas.

Mix de setas de temporada con ligero ali oli (5 Euros). Aparece un bol lleno de setas rebozadas con exceso de fritanga. El alioli no aparecía por ningún lado lo que hacía que cada bocado de seta fuera insípido y pesado. Al final apareció el alioli al fondo del plato (coño pon el alioli por encima o aparte que si no no se ve!) y ya mezclando la seta en fritanga con el alioli mejoraba el sabor, pero vamos que en un plato así lo importante debe ser la seta y no su mezcla con alioli.

Tortilla de patata mini yo (2,70 Euros). Me esperaba un vasito con una tortilla deconstruida o sino un pequeño pincho de tortilla de patata jugosa. Ni una cosa ni la otra. Aparece una pequeña tortilla de patata entera que me recordaba totalmente a la típica tortilla congelada que venden en Eroski. Malísima. Sosa, cero jugosa e insípida a más no poder.

Mini hamburguesa (3,90 Euors). Me esperaba la típica mini hamburguesa jugosa que se come en 2 bocados y que en muchos sitios te sirven 2-3 mini. Pues aquí te sirven una hamburguesota bastante grande, con una carne muy hecha propia del típico vuelta y vuelta de campofrío. Malísima.

Pasamos al postre, una cheesecake (4,50 Euros) algo insípida y plasticosa que recordaba a la del Starbucks. Dudo que sea casera ya que parece más la típica prefabricada.

Tosta de steak tartar (3,30 Euros). Os juro que cerráis los ojos y os doy un mordisco de esta tosta y es imposible adivinar que estás comiendo un steak tartar. Esta tosta no sabía a nada!!!

Con 3 coca colas, salió todo a 30 euros, es decir, 15 por barba ya que íbamos dos. Debo reconocer que los precios son baratos pero es que la calidad no llega ni a esos precios tan bajos.

Mención aparte merece el servicio. Lento de pelotas. Yo llegué a las 3 con idea de acabar a las 4 para ir de compras y no salí de ahí hasta las 16:45. Hubo esperas de 40 minutos entre plato y plato. Decían que como justo cuando llegamos nosotros aparecieron 2 grupos de 4 se había colapsado la cocina. Joder, si estando el restaurante a menos del 50% de su capacidad se colapsa la cocina, ¿que pasa si está lleno? A lo mejor te tienes que llevar el pijama y esperar durmiendo a que te traigan la comida.

Si haces una mega inversión para abrir semejante pedazo local en plena Gran Vía, hay que asegurarse previamente que la cocina va a funcionar perfectamente y si no estás seguro de ello, no abras aun.

En fin, que tras esta experiencia se me han quitado las ganas de volver y conocer Trufa Blanca.

 

Yo pagué: 15€ | Precio medio: 15€

Fecha de la visita: 2012