RANDOM

OTRO SITIO DE MODA CON COMIDA FLOJÍSIMA

Calle Caracas, 21. Telf: 914109250 Web: http://www.randommadrid.com/
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Señores, los restaurantes tipo “de moda/cool” invaden Madrid. Cada año se abren cinco o seis de éstos y absolutamente todos ellos tienen el mismo gran defecto, el nivel de la comida es muy bajo.

¿Conseguiremos, en algún momento, que en una de estas aperturas “de moda/cool” realmente se coma bien? Parece mentira que para que el restaurante tenga un espacio cuidado y en tendencia, haya que prescindir del valor del nivel gastronómico.

Procedamos, como se diría en términos gastronómicos, a la deconstrucción del tema.

Las tres características que tienen en común todos los sitios de moda son: ubicación, decoración y ambiente y, en todos ellos, la comida pasa a un segundo o incluso tercer plano.

Todo aquel que decide abrir un restaurante que se ponga de moda tiene claro que la inversión debe recaer, en primer lugar, en el alquiler, ya que para ponerse de moda es fundamental que el restaurante esté en:

  • Barrio Salamanca
  • Zona de Almagro
  • Barrio de Justicia(Fuencarral, Chueca, Hortaleza, etc).

Calles como Gran Vía, pese a ser también buenas y caras zonas, quedan más destinadas a restaurantes con un público más turístico.

Una vez se tiene el local, lo siguiente es invertir una pasta gansa en decoración. Parece fundamental meter hierros, maderas, plantas, papeles pintados e incluso bibliotecas de cosas monas o libros con tapas coloridas, intentando conseguir algo original aunque, en el resultado final, todos son primos hermanos.

Lo que me produce mayor tristeza es ver la posterior comparación de los mismos con locales de Londres, París o NY en revistas y blogs. Qué paletos somos a veces en este país, de ahí que Central Park sea como el Parque del Retiro, Versalles sea tipo La Granja y Champ Elysées como Serrano. Claro.

Y cuando ya tienes el local decorado, dispuesto para su apertura, es fundamental conseguir salir en blogs o revistas de moda tipo Vogue o Elle donde, además de regalarte una muestra de perfume y “la bolsa del verano”, te aconsejan sobre a dónde salir de cena. Su nivel gastronómico es nulo pero te dedican apartados con joyas tipo: “cuando crees que ya lo habías visto todo en Madrid, llega Random” o “la decoración de Random es algo llamativo que hará seguro las delicias de los comensales trasladándoles por unas horas al cosmopolitismo neoyorquino y londinense”.

Me cansa tanto que haya tanta estupidez…

Y, aunque parezca mentira, por último llega la comida porque, como todos sabemos, es lo menos importante en un restaurante.

Aquí se plantea un conflicto porque no es plan de complicarse pero claro, con tanto Masterchef, Topchef y MadrileñosPorElMundoChef, hay que aparentar un toque sofisticado y por eso, junto a las croquetas, hamburguesas, ensaladas y tartares, no puede faltar un ceviche, algún maki, o un taco mexicano -me extrañó no ver baos-.

 Random cumple a raja tabla todas esas características.

Está en la calle Caracas (perpendicular a Almagro). El local es enorme, con una gran entrada y con un espacio perfecto para cenas de grupos de 20 o más en esa misma planta. Subiendo las escaleras, está el comedor principal. Resulta que también tienen una terraza cubierta, que no llegué a ver y, en el sótano, una zona de copeo que llaman el club clandestino porque hay que entrar con contraseña que solo conoce el CNI (Centro Nacional de Inteligencia, por si hay alguien de Burgos).

El ambiente, como siempre ocurre en estos sitios, es principalmente femenino y es que, aunque siempre haya la típica que se indigna con mi comentario porque no quiere ver la realidad, son ellas las que leen las revistas y blogs donde aparecen este tipo de restaurantes y son ellas las que más se fijan en la decoración y no les importa sacrificar calidad ya que en sus cenas de amigas lo que quieren es cotillear y ver y dejarse ver, y no tanto comer. Es lo de siempre: los tíos prefieren organizar sus cenas de colegas en asadores y ellas prefieren sitios monos. Es una realidad tal como que Pedro Sánchez es capaz de pactar hasta con los patos del Retiro para llegar a la Moncloa.

Por eso, lo verdaderamente random (extraño en inglés) sería ver algún tío por aquí a solas o con colegas. Si está ahí es porque su novia le ha pedido que le lleve, le han convocado ahí a una cena o porque va con sus amigos buscando ver niñas guapas.

Y si hablamos de ambiente, ahí hay que reconocer que Random queda años luz del Grupo Larrumba, dueños de Marieta, Perrachica, Juanita Cruz y el nuevo Habanera, todos ellos locales que lo están petando ahora en Madrid, verdaderos cotos de caza, y que tienen listas de espera de incluso más de un mes.

Y es que, actualmente en ambiente y sitios de moda, para menos de 40 años, están partiendo la pana todos los de Larrumba y, para más de 40, es Ten con Ten, Quintín y su nuevo Amazonía, o La Máquina de Jorge Juan o Tatel los más solicitados, teniendo estos últimos mayor nivel de cocina –siendo más caros en consecuencia- ya que a la gente más mayor tampoco les puedes dar de comer mierda tal cual.

Y luego tienes La Maruca o La Bien Aparecida, ambos del cántabro Paco Quirós, que es el único que está consiguiendo poner sitios de moda donde se coma realmente bien, aunque por concepto sus restaurantes no pueden compararse a un Random, por ejemplo.

Espero vivir el día en que abra en Madrid un Random o un Perrachica con la comida de La Maruca.

Por local y decoración, Random podría llevarse 8 Lunas pero donde cae en picado es en cocina, con platos absolutamente sin más.

La carta, a modo de desplegable, es de lo más incómodo que he visto.

Tampoco voy a dedicar mucho tiempo a la comida porque asumo que nadie es tan tonto de ir a Random buscando comer bienSin ser basura, la comida no vale nada como los entrantes de  ceviche (14€), ensaladilla rusa con centollo (12€) ¡de lo peor!,  croquetas (10,5€), rulo de cabra (13€) o tartar de pez mantequilla (12,5€) ¡otro suspenso!. Por cierto tienen ostras que no sé quién será el osado que las pida. En segundos, la carrillera (15€) se salva un poco de la quema, pero no así el Bulgoni –lomo bajo- (20€) o la caballa a la llama (15€).

Postres (6€) con misma baja calidad como los donuts o tarta zanahoria.

Tras la cena lo suyo es tomarse ahí una copa.

De precio con vino, y todo para compartir, no pagareis más de 30€.

Creo que no hace falta que os diga que salvo que alguna amiga me organice ahí una cena, porque Cristina no caería en ese error, si por mí fuera, no repetiría nunca.

A la comida le doy 5 Lunas, al local y decoración le doy 8 Lunas y el ambiente lo dejamos en 6 Lunas ya que Random tampoco tiene el ambientazo de Perrachica. Nota final: 6 Lunas, y gracias.

 

Yo pagué: 30€ | Precio medio: 25€

Fecha de la visita: Mayo 2016