LUZI BOMBÓN

UN CLÁSICO ENTRE LOS RESTAURANTES DE MODA

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AVISO: CRÍTICA ANTIGUA DE 2015

La primera vez que visité este restaurante en 2013 me hice una pregunta: ¿cómo se consigue poner tan de moda un restaurante que sinceramente no es nada especial en cuanto a comida? ¿LLevando famosos tipo Nati Abascal y sus hijos? ¿Pagando a Vogue o GQ? Sea por el motivo que sea consiguieron que hace 3 años todo el mundo hablara de ellos y hoy, si bien ya no tienen la fama de entonces, se ha asentado como todo un referente dentro de los locales de moda de Madrid.

LUZI BOMBÓN es de los mismos del Bar Tomate (Grupo Tragaluz, muy famoso en Barcelona), otro local que cuando abrió había tortas por cenar ahí. En los últimos años no han parado de abrirse más y más restaurantes de moda en Madrid (Dray Martina, Patio del Fisgón, Punk Bach, The Hall, Tweed, NO, Rita&Champagne, etc) por lo que ya no es tan difícil conseguir mesa en estos restaurantes. No obstante, para fin de semana, sí se requiere cierta antelación (una semana mínimo).

Analizando todo este mundo de restaurantes de moda y el por qué cada vez que abre un sitio chulo la gente mata por ir a conocerlo, tenemos que fijarnos en primer lugar que Madrid es la ciudad donde más arraigada está la pijería, pijería que lo que más desea es ir a cenar a sitios “exclusivos”, pero no exclusivos por su comida como podía ser Diverxo antes de hacerse tan mega famoso con la tercera estrella, si no sitios exclusivos para posturear.

A la pijería madrileña (entre la que reconozco incluirme) le llega a sus oídos que Luzi Bombón es, junto a Ten con Ten, el sitio más de moda ahora a Madrid, y ya todos quieren ir como locos. Mucha de esta gente no sabrá ni lo que es Freixá o Lakasa pero no les importa, ellos quieren ir a Luzi porque está de moda, sin importarles un carajo la comida. Es más, en mi primera visita recuerdo que la mitad de la gente eran viejas al estilo Nati Abascal que cenaban una copa de vino con una ensalada y que se sentían las más pijas de España.

El local hay que reconocer que es chulo, moderno, con espacios amplios y la cocina a la vista de la gente. Ellos se definen como “brasserie moderna”. Tócate los cojones.

La ubicación es bastante mierda ya que está en un lateral de la Castellana por el que jamás pasarías andando si no fuese porque vas a cenar aquí o a buscar travelos en las calles aledañas.

El ambiente es algo pureta, y aunque en fin de semana rejuvenece algo, la media es 50 años para arriba. Eso sí, como comentaba antes, el ambiente es de pijería máxima. Fácil encontrarte algún famoso.

Podemos decir que su ambiente y concepto se parece mucho al de TEN CON TEN. Los dos se caracterizan por ese ambiente pureta y pijo, por poner musicón por las noches y por ser bastante caros.

Una cosa hay que reconocer a ambos y es que dentro de la categoría de restaurantes de moda, cumplen a la perfección. De ahí que los dos son sitios sean perfectos para, por ejemplo, llevar a clientes en cenas informales donde celebrar algo. Amigos abogados, de banca privada o multinacionales, me cuentan que muchas veces llevan ahí a los extranjeros a cenar y que estos se lo pasan pipa así que no menospreciemos el mérito de estos restaurantes. Este es el motivo de su alta puntuación.

Otra función que no me desagrada de Luzi Bombón o Ten con Ten es para una comida en sábado o domingo.

Pasemos a la comida que lógicamente no es su fuerte aunque como ocurre en Ten con Ten, no está tan mala como uno se podría esperar.

En mis visitas he podido probar:

Ceviche de pez limón (16 €). Bastante flojo ya que este plato sólo sabía a la salsa que tenía por encima. Vamos que podía ser pez limón o pez pera, que el pescado era absolutamente insípido.

Canelón de pato gratinado (13 €). Recomendable.

Tartar de atún (19 €). Correcto.

Txangurro con salsa tártara (6 €). Así visto parece una guarrindongada pero reconozco que no estaba nada mal.

Como carnes, recomendable el Costillar de cerdo (17 €) y el secreto de lomo (17 €). Más flojo el Steak tartar (17 €) que no te lo dan a probar antes ni te preguntan cómo lo quieres y además lleva demasiada condimentación que camufla el sabor de la carne.

Arroz de calamarcitos (38 € para dos personas). Bien.

De acompañamiento, destacar el puré de patatas con trufa que no tiene mayor misterio que añadir trufa a cualquier puré de patatas, y las papas arrugadas que estaban duras y crudas, eso no son papas arrugadas la verdad.

Con vino, una comida aquí sale a unos 50 €.

 

Yo pagué: 50 euros€ | Precio medio: 50€

Fecha de la visita: 2015