LA SABINA

ARROCERÍA PARA GENTE MORALEJA

Calle Estafeta, 2. La Moraleja. Telf: 910883959 Web: http://www.lasabinamadrid.com/
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Lo del Grupo Larrumba empieza a ser un modelo de negocio a estudiar en las facultades de ADE.

A los ya exitosos Marieta, Habanera, Peyote San o Perrachica, restaurantes sobre los que es difícil encontrar en Madrid a alguien que no haya estado, ahora se suman La Sabina (Moraleja), y La Chingona, Okavango y Bengala, estos últimos en Aravaca.

Y eso sin contar otros más como: Caramba, Dray Martina, Pipa&Co, Juanita Cruz o Frida.

Y yo me pregunto: ¿es realmente sostenible abrir tantos restaurantes en Madrid creados bajo el mismo patrón?

Aunque llevo tiempo avisando de la burbuja gastronómica, la cual ya se ha llevado por delante bastantes restaurantes, parece que esta no afecta a los de moda, pues la demanda del público madrileño, de este tipo de sitios, parece infinita, alentados siempre por Vogue o Telva.

De todas formas, la lógica empresarial parece indicar que la intención de los socios de Larrumba es exprimir al máximo su éxito para, a medio plazo, vender el grupo. Quizás quieran seguir el ejemplo de la venta del 40% del Grupo Ten con Ten o la venta del Mercado San Miguel, operaciones realizadas por 70 millones cada una.

Claro que, cualquier comprador, debería tener en cuenta qué porcentaje del éxito del Grupo Larrumba va ligada a la imagen de los cachorros de la jet que hay detrás del mismo, y cuánto público atraen gracias a sus contactos. Es decir, Larrumba no es como el Grupo Ten con Ten, cuyos restaurantes ya se han asentado como el máximo referente para turistas y sudamericanos millonarios y, donde futbolistas, gente de la farándula y demás horteras ya van motu proprio. A los restaurantes del Grupo Larrumba, al menos al principio de su apertura, acude un público al que, hablando llanamente, se le puede calificar como pijería madrileña, un público volátil y que se cansa más rápido.

Pero, como yo he venido aquí a hablar de mi crítica, volvamos a La Sabina.

Nuevamente hay que quitarse el sombrero ante Larrumba con la ubicación de cada uno de sus restaurantes.

Una vez cubierto Colón y alrededores (la mejor zona de Madrid), toca lanzarse a captar la clientela del extrarradio y ¿dónde está el dinero y las ganas de dejarse ver por aquí cerca? Pues sin duda que, entre otros, en La Moraleja, y concretamente en los alrededores de la Plaza, donde se concentran todos los restaurantes.

¿Y qué podemos darles de comer sobre lo que haya poca oferta en la zona, guste a todo el mundo y encima me garantice un gasto mínimo de 30 Euros por persona? Pues una arrocería.

Si a eso, como es regla en el Grupo, le sumas un gran local con una cuidada decoración, ya tienes otro éxito asegurado.

Y eso es La Sabina, una arrocería de correcta calidad, en plena Moraleja y en un local decorado en tonos blancos, “evocando al Mediterráneo”.

Atención a esta descripción de La Sabina en la web chicandcheapmadrid.com, ¡brutal!La Sabina propone un viaje, un viaje que, en nuestro caso, fue directo a Santorini, en Grecia, a sus calles y casas encaladas, a sus pequeños restaurantes con mesitas mirando al horizonte azul, durante el día, o a la luz de las velas por la noche. Un poco de Islas Griegas, de Rodas y Mykonos también, un poco de lo más “cool” de las Baleares, de Menorca, Formentera e Ibiza. Estuco, grandes lámparas de mimbre, cálidas maderas en la mayor parte del mobiliario, elementos vegetales, tapizados geométricas, en tonos claros y azulados, a juego con la vajilla en los diferentes espacios.

De todos los locales del grupo, he de decir que este es el que, en decoración, más me ha gustado; el resto son tan iguales que me acaban produciendo rechazo.

La ubicación es en la zona de la Plaza de La Moraleja, donde se encuentran Aspen y La Máquina. Próximamente abrirán lo mismo en Aravaca.

Cuenta con doble terraza, una que da a la Plaza y otra trasera con vistas a la carretera/parking.

El ambiente es, sobre todo, muy Moraleja, es decir, mucho niño con Porsche Cayenne y BMW a enseñar, mucha rubia paseando su LVT, etc.

A diferencia de sus hermanos, o al menos la sensación que me dio, es que La Sabina es solo restaurante y no se convierte en coto de caza al caer la noche.

Sobre la comida, han subido el nivel (no era difícil) respecto al resto del Grupo.

El plato principal, que aquí sirven, es el arroz, que lo puedes encontrar en versión paella valenciana o en arroz alicantino (sin duda mejor este segundo), pasando por fideuás y arroces cremosos, que van desde los 18,50€ a los 28€ por ración.

A esto, súmale bastantes entrantes y cuatro carnes y pescados entre 20 y 25€.

En mi visita, entre dos, probamos de entrante los Calamares rellenos de sobrasada (17€) que estaban buenos, y la Coca de Sardinas (9€) que no me convenció nada porque, además, no se le puede llamar coca pues es una especie de hojaldre/mini base de pizza, mal descongelado, que se rompe entero al morder.

Y de arroz, tomamos el Arroz con alcachofas y cigalas que sale a 22,50€ por persona, es decir, 50€.

Estaba bastante correcto. Obviamente, no es el maravilloso arroz de sitios del interior de Alicante como Paco Gandía o Elías pero está mejor que, por ejemplo, arrocerías de Madrid como el famoso Samm.

Sitios en Madrid donde tomar mejores arroces que en La Sabina, se me ocurren La Bomba Bistró o Lakasa con su arroz de codorniz.

Por cierto, absolutamente infame el alioli que sirven, espero que lo cambien o eliminen directamente.

Os recomiendo que, salvo que seáis de buen comer, siempre pidáis el arroz como si fuerais uno menos ya que, por ejemplo, de mi arroz para 2 personas podían haber comido 3.

Carta de vinos corta pero interesante. Nosotros optamos por probar un vino de Mallorca, 12 Volts (24,50€) que entra fácil.

También, como no, tienen barra de cocktelería, que yo siempre que puedo intento evitar pues es una forma tonta de palmar pasta.

Al final pagamos 50€, que es perfectamente el precio medio aquí.

En definitiva, La Sabina es un sitio que a nadie disgustará, pero tampoco entusiasmará. Es un buen plan para gente de la zona que va a comer en familia un fin de semana, o plan para amigos que se toman su arroz y se quedan copeando toda la tarde.

Respecto a ir desde Madrid hasta allí, si te apetece un arroz y un poco de postureo, no me parece que sea un viaje en balde aunque a mí no me compensará repetir, cosa que puede que sí hiciera si estuviera en Madrid.

Abre todos los días de 13:00 a 02:30.

Le subo a 7.5 por el local y amplio horario, aunque si penalizara el paseo hasta allí (para la gente de Madrid) y por su calidad, quizás tendría que quedarse en 7 Lunas.

 

Yo pagué: 50€ | Precio medio: 50€

Fecha de la visita: SEPTIEMBRE 2017