Espai Kru

BRUTAL MARISQUERÍA CON TOQUES CREATIVOS (DE COCINA NIKKEI Y MEXICANA)

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Fin de semana en Barcelona, una ciudad que me encanta y que tienes a 2:30 horas de Madrid en AVE, aunque, eso sí, a 200 eurazos el billete.

Antes de ir tocaba elegir restaurantes. Tickets y 41 Grados eran los sitios que más me apetecía conocer pero reservar ahí es casi imposible así que los dejaré para más adelante.

Una cena tenía que ser sí o sí en Dos Palillos, al que fui el viernes y de donde salí algo decepcionado. Ver crítica.

Las dudas llegaban entonces por dónde cenar la noche del sábado. Tras consultar con Philippe Regol, el tío que posiblemente más controla de restaurantes en Cataluña y al que puedes leer en su blog obervaciongastronómica2, me decanté por ESPAI KRU. Solo hay que leer la crítica de Regol sobre este sitio para que no te quepa la más mínima duda de que es una visita obligada en Barcelona.

ESPAI KRU pertenece al grupo de Ferrán Adriá que engloba restaurantes como Tickets, 41 Grados, Pakta, Bodega 1900.

Ocupa el mismo local que Rías de Galicia, una de las marisquerías más clásicas de Barcelona. La marisquería tradicional ocupa la planta baja del local y además cuenta con terraza.

Debido al éxito de Rías de Galicia, sus dueños –los hermanos Iglesias- y el grupo de Adriá decidieron asociarse y crear un concepto nuevo de marisquería basada en un producto de excelente calidad pero con toques fusión y guiños a la cocina Nikkei o Mexicana. La fórmula no les ha podido salir mejor.

Yo amo el marisco pero reconozco que una marisquería tradicional me da bastante pereza, sobre todo en ciudades como Madrid o Barcelona, ya que te van a meter un puñal que muchas veces no compensa, y más si eres del Norte y puedes tomar allí buen marisco del Cantábrico a precios más moderados. Lógicamente hay marisquerías que sí o sí hay que visitar como puede ser D’Berto en O’Grove.

Por eso la fórmula del ESPAI KRU no puede ponerme más cachondo. Tomar excelente marisco pero con toques diferentes, utilizando salsas que potencian su ya de por sí delicioso sabor.

ESPAI KRU ocupa la planta de arriba del Rías de Galicia. El espacio es nuevo, lleva 2 años abiertos, y muy luminoso. Yo prefiero sitios algo más oscuros pero bueno.

En un lateral tiene una barra de cocktails donde pude probar un excelente Bloody Mary (10 €). Al fondo se encuentra un expositor con los pescados y mariscos que se utilizan y justo detrás, a la vista de los clientes, están los cocineros preparando cada plato. Es una pena que esa zona no tenga una barra donde poder cenar mirando cómo cocinan. Enfrente del expositor se encuentra una mesa de madera como para 10 personas donde puedes cenar compartiéndola con otros clientes. Poca intimidad pero a cambio estás cerca de la zona de preparación de los platos. El resto son seis o siete mesas para 2-4 personas. El espacio no es muy grande por lo que es básico reservar (con una semana de antelación es fácil tener sitio).

Pasando a la comida, entre dos, probamos lo siguiente:

Ostra con salsa ponzu y huevas de salmón (9€/2 ostras). IMPRESIONANTE. Un bocado inolvidable. Si el sabor de la ostra me encanta, aquí la salsa ponzu y las huevas le dan un toque espectacular. Obligatorio probarlo.

Ostra con sopa fría de frutos rojos (9€/2 ostras). No llega al nivel de la ostra anterior porque eso ya sería de mojar los pantalones, pero estaba muy rica y sobre todo es un bocado totalmente original.

Navajas de las Islas Cíes con su vinagreta de mostaza y jengibre rosa (7,60€/2 navajas). Navaja de tamaño XL que incluso te la traen partida por la mitad para que te ayudes de las pinzas y la comas en dos bocados. Deliciosa.

Escupiñas de las Rías Baixas con Ramallo de mar (9€/2 piezas). Mar potenciado con más sabor a mar. Mar al cuadrado. Otro bocado impresionante.

Vieira Espai Kru (12 €). Se acompañan de una salsa de yema (grasa) y un toque parecido al caramelo, entre dulce y amargo. Muy bueno.

Gambas de Palamós al ajillo (16 €). Vienen servidas con ajo crujiente, ají verde, jugo de las cabeza y un poco de aceite. México y España. Espectacular.

Croquetas de gambas y centolla (2,5 € la unidad). Perfectamente rebozadas y con una bechamel cremosa y riquísima. Obligatorio pedirlas.

Anchoa en salazón con pimiento asado y queso manchego (6,40€/2 piezas). Te las sirven con un cubre platos que al destaparlo expulsa un rico olor a anchoa ahumada. No llega al nivelón de los platos del resto de la cena pero se queda en un notable.

Carpaccio de toro (ventresca) con aliño de manzana y jengibre (9€ media ración). Podía haberme comida una ración entera de este plato. Junto a la ostra con salsa ponzu, el mejor plato de la cena. Increíble.

Y acabamos con un rodaballo salvaje frito acompañado de salsa de miso y polvo de has el hanout (22,50€). Riquísimo. Me comí hasta las espinas fritas.

De postre, una torrija con helado (8€) que estaba buenísima y que fue el perfecto colofón a una cena impresionante. Una cena que entra en mi Top. Es más, en lo que va de año, diría que con Nakeima, Kabuki DiverXo, Azurmendi y Portal del Echaurren, es donde más he disfrutado.

Toda esta cena, que fue bastante cantidad, aunque algún plato más podía haber caído, con los dos Bloody Mary y con un Godello a 22 €, salió a 178 €, lo que supone 90 € por barba. Para la calidad de lo que comimos, me parece que el precio es insuperable.

Un sitio que recomiendo a todo el mundo. No tiene estrella, pero se la merece.

Yo pagué: 90 euros€ | Precio medio:

Fecha de la visita: