EL CELLER DE CAN ROCA

EL MEJOR RESTAURANTE ACTUALMENTE

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AVISO: CRÍTICA DEL AÑO 2014. PENDIENTE ACTUALIZAR CON MIS ÚLTIMAS VISITAS (SIGUE SIENDO EL MEJOR)

Hay tres fechas que han marcado mi vida gastronómica.

La primera fue en 2007 con la primera visita a DiverXo, cuando no lo conocía nadie. Fue mi primer contacto con el mundo de la alta cocina fusión.

La segunda fue mi visita a El Bulli en el año 2010. Aquella fue la mejor cena jamás vivida.

Y la tercera fecha fue en 2011 cuando conocí El Celler de Can Roca y disfruté de la mejor comida de mi vida.

Debido a la imposibilidad de volver a El Bulli por su cierre, cada año he sentido la absoluta necesidad vital de realizar una visita a DiverXo y al Celler. Si no visitara estos dos restaurantes, no sería completamente feliz.

Y así, desde 2007 han caído 18 visitas a DiverXo (algún año he hecho doblete) y 7 visitas al Celler, sobre el que ahora os hablo.

Como os contaba, la primera visita al Celler fue mágica, inolvidable. Y supongo que así le ocurrirá a todo aquel que lo visite por primera vez.

El Celler tiene algo que hace que te enamores de él. Y no solo hablo de su comida –que obviamente es espectacular- sino que también hablo del lugar, con ese precioso y tranquilo jardín presidido por el caserío de los Roca donde tomar el aperitivo.

También hablo de la sala, con esos grandes ventanales y esos árboles en medio creando un escenario de paz y tranquilidad, estilo zen.

También el personal, que hace sentirte como en casa, sin el excesivo formalismo de otros restaurantes de este nivel (Santceloni, Mugaritz, Casino).

Y como no, también hablo de Joan Roca, un tipo que habla con un tono y una pausa que enamora. Esa cercanía que transmiten Joan y Pitu –Jordi no suele aparecer-, charlando amistosamente con todas la mesas, sin querer lucirse como en cambio sí hacen otros chefs que simplemente aparecen para saludar como si se tratase de estrellas de cine en la presentación de su última película. Lo lamentable es cuando directamente ni aparecen los chefs. Muchos exigen implantar reservas con tarjeta de crédito como garantía por si anulas en último momento. Perfecto. Yo exijo un descuento si el chef no está en el restaurante.

Mi segunda visita al Celler (2012) fue algo peor. Como ya no teníamos el factor sorpresa, optamos por tomar, en vez de su Menú Festival, un menú basado en los platos clásicos del Celler (160 €) y la verdad es que quedó lejos de la experiencia del primer año.

La tercera visita (2013) -esta vez nos dejamos de chorradas y volvimos al Menú Festival- volvió a ser memorable.

Y la última visita, realizada este julio 2014 ha sido brutal, equiparable a la experiencia vivida la primera vez.

CÓMO RESERVAR

Este es el link donde reservar: cellercanroca.com/reserves/reservas_e.html

Debes escoger el mes en el que quieres ir y meterte en ese link justo 11 meses antes y a las 00:00. Ejemplo: si quieres ir en septiembre 2015, debes meterte en el link el 1 de octubre 2014 a las 00:00. A esa hora se abren las reservas para septiembre 2015 y ya todo dependerá de lo rápido que hayas sido y de la suerte que tengas.

Desde que en el año 2013 fue elegido Mejor Restaurante del Mundo, la gente mata por cenar ahí así que ¡suerte con la reserva!

En mi opinión, la mejor fecha para ir es con buen tiempo y así poder disfrutar del jardín tomando un cava antes de empezar la cena o beber una copa después.

Yo siempre he ido ente junio y septiembre pero para 2015 quiero ir en octubre-noviembre y así probar platos más invernales a base de setas y caza.

¿Es mejor comer o cenar? Yo opto por cena en verano y comida en invierno.

CÓMO IR HASTA GERONA

Si vas desde Madrid, hay que ir sí o sí en AVE –tarda 4 horas-. En coche está a tomar por culo (6 horas y 40 € en peajes) como para ir de viernes a domingo.

Este año optamos por ir el sábado por la mañana (09:30), echar el día en la piscina del Hotel URH (recomendable), cenar en el Celler y volver el domingo en el AVE de las 17:00.

Es el plan más económico. Otro hotel barato y cerca del Celler es el Ibis Budget.

Si vais más holgados de dinero, realmente un planazo es aprovechar el fin de semana visitando alguna playa de la Costa Brava y probando algún otro restaurante. Claro que para eso aparte de AVE tendréis que alquilar un coche. Yo un año hice cena el viernes en Roses -en el estrella michelín ELS BRANCS- sábado de playa, cena en el Celler, playita el domingo y vuelta. Fue perfecto. Por esa zona hay otros grandes restaurantes como MIRAMAR (decepción) o ELS COLS (pendiente).

En fin, que yendo en AVE directo a Gerona, o yendo a Figueras o a Barcelona y luego alquilando un coche, las opciones son infinitas.

CRÍTICA DEL CELLER DE CAN ROCA

El Celler se encuentra en Gerona ciudad, en un barrio bastante humilde. La verdad es que choca llegar a la calle del Celler, ver el entorno y luego pasar dentro y encontrarte con ese jardín y ese caserío antiguo que en su planta baja está ocupado por la enorme cocina del Celler y en la planta de arriba Joan tiene su casa.

Llegad pronto, sobre 20:30 y estad un buen rato en el jardín, tomando una o varias copas de cava –invitación de la casa- y viendo a la gente entrar.

El detalle de que a esa copa de cava te inviten y no te la cobren a 15 € como ocurriría en el 99% de los estrellados de España ya marca la humildad del Celler.

Ahí fuera te sacarán varios snacks. Primero será la aceituna caramelizada con anchoa. Este aperitivo es todo un clásico del Celler. Normal que nunca lo quiten porque esas dos aceitunas que coges del árbol son brutales.

Otro snack es una tartaleta de camarones. De finísima textura, la concentración del sabor a camarón es increíble.

Y acaba con el clásico bombón de carpano (vermouth) con pomelo y sésamo que explota en la boca.

Toca pasar a la sala, no sin antes pedirles que por favor Joan te enseñe la cocina. También pide visita a la bodega aunque esta quizás sea mejor después de la cena.

Si sois 6, para mí la mejor mesa es la que está nada más entrar a la derecha del todo. Es como si fuera un mini reservado pero realmente estás en todo el meollo de la sala.

Si sois 8 o 10, como nosotros este año, te sentarán en el reservado que tienen al lado de la bodega. Ahí sí estás totalmente apartado de la sala principal pero a cambio ganas en intimidad.

Como os comentaba, recomiendo optar por el Menú Festival (que en el 2011 estaba a 160 € y ahora ya cuesta 195 €). Asimismo, si os sentís fuertes y tenéis buena capacidad de estómago, os recomiendo que preguntéis si Joan os puede incluir algún plato extra. Esta petición hacedla por e-mail cuando os escriban para confirmar qué menú vais a tomar.

Empieza el menú.

El primer plato es “Comerse el mundo” donde te traen 5 bocados, cada uno de ellos representativo de los viajes que han hecho los Roca. Por presentación, es el plato más bonito. Los bocados se corresponden con México: burrito de mole poblano y guacamole; Perú: Caldo de ceviche; China: verduras encurtidas con crema de ciruelas; Marruecos: almendra, rosa, miel, azafrán, ras el hanout, yogur de cabra; Corea: pan frito con panco y panceta con salsa de soja, tirabeques, kimchi y aceite de sésamo.

Absoluta locura el bocado de China.

Pasamos al plato Coral que, también con una espectacular presentación, consiste en una cucharada de un Escabeche de percebes al laurel y albariño; y un Ceviche de bogavante. El sabor de la cuchara de percebes es impresionante, de esos sabores que uno nunca olvidará.

Lo siguiente son dos bocados fuera de serie: Bombón y Brioche trufa de verano. Este segundo, al estar calentito, es brutal.

Otro plato es la Contessa de espárragos blancos y trufa. Otro clásico de los Roca que este año en vez de en plato entero lo presentan como una mini oreo que se come de un bocado. Eterno.

Pasamos a un plato más plano, menos espectacular: Consomé primaveral: consomé vegetal a baja temperatura de brotes, flores, hojas y fruta.

Como un extra, fuera del menú, nos trajeron los piñones con salsa de piñones crudos y tostados. Servido como una ligera crema, estaba muy bueno.

Caballa con encurtidos y hueva de mújol: salsa de caballa con vino blanco, limón, tápenas y guindillas en vinagre, tomate frito, hueva de mújol, caballa marinada en azúcar y sal e infusión de caballa. Cada vez me gusta más este pescado que lo vienen trabajando mucho en los grandes restaurantes. Muy buen plato.

Otro plato nuevo fue la vieira con caldo de ortiguillas. Severo tamaño el de la vieira con un sabor espectacular.

Toda la gamba: Gamba a la brasa, jugo de la cabeza con algas, agua de mar, quinua, bizcocho de plancton. Es muy frecuente que en los restaurantes estrellados catalanes y valencianos te sirvan una gamba roja, normalmente cruda. Hay sitios donde la preparación de la gamba no dice nada como me pasó en Miramar hace 2 semanas, y otros como aquí donde el simple hecho de añadirle ese jugo de la cabeza con algas y el bizcocho le da un toque delicioso.

Cigala al vapor de Palo Cortado, velouté de bisqué y caramelo de Jerez. Otro plato para el recuerdo. Locurón. Acompáñalo de una copa de Bota de Florpower “Más allá” del equipo Navazos y moja los pantalones.

Raya confitada con aceite de mostaza, mantequilla noisette, miel, vinagre de chardonnay, bergamota, mostaza aromatizada, tápenas confitadas y avellana ahumada. Sinceramente, sin desmerecer esta, me gusta más la raya de Sacha.

Velouté de maíz con mazorca saletada, ali oli y queso mexicano fundido. Buenísimo.

Mar y montaña: sardina con papada, caldo de las espinas a la brasa, salsa de cochinillo y aceite de perifollo. Esto es un trampantojo y lo demás son mariconadas. De apariencia es una sardina pero la realidad es que es papada de cerdo ibérico. Brutal.

Mandala especiado de flor de alcachofa, ventresca de cordero lechal, mollejas de cordero, yogurt de curry, remolacha, espinacas, nabo, limón, mandarina, moniato, hojas y flores. Plato de quitarse el sombrero.

Cochinita pibil: jarrete de ternera con perrechico, tuétano, tendones, aguacate terroso y trufa. Uno de los platos que presentarán en su gira americana de este agosto y con el que enamorará a quien lo pruebe.

Y el Menú acaba con Trilogía de pichón: corazón de pichón y nube de arroz. Caldo de pichón. Morcilla y pechuga de pichón Tatjé. Espectacular final para un menú inolvidable.

Debo avisar que todo esto que comimos fue una puta locura y hubo quien reventó y no pudo terminar. Por eso os advierto de que no os flipéis con el ansia de pedir platos extras si no os veis capacitados para meteros semejante homenaje.

En los postres, empezamos con el mejor postre que existe: Helado de masa madre con pulpa de cacao, lichis salteados y macarones de vinagre balsámico.

Seguimos con delicioso albaricoque caramelizado y terminamos con la Anarkia de chocolate que es un goloso plato hecho a base del cacao de los mejores productores de cacao.

Todo este menú, con 3 pausas para fumar, duró 5 horas y sinceramente, habría sido muy feliz si hubiese durado una hora más. No una hora con más platos, si no estos mismos pero tomarlos durante 6 horas. Lógicamente es una utopía por el propio timing del Celler pero os aseguro que el tiempo ahí dentro pasa volando y uno está tan a gusto y es tan feliz que no quiere que acabe.

Para beber, mi recomendación es que salvo que seáis grandes expertos en vinos, os dejéis en manos de Pitu y sino en manos de Pilar (mejor sumiller de España). Decidle el presupuesto que tenéis (ej: 50 € por botella), decidle qué tipo de vino os gusta (ej: blanco Riesling, tinto Priorato), pedidle que sobre esa base os ponga cosas diferentes, y a disfrutar.

Tras los postres, salimos a tomar unos GT al jardín, donde nos pusieron unos petit fours increíbles y donde pudimos conversar con Joan que nos contó su gira americana de este agosto así como un poco de toda la historia del Celler. Con la complicidad de la noche de vernao, con nuestro GT y con Joan hablando, estábamos todos obnubilados escuchándole. Y allí estuvimos hasta las 04:00 de la mañana (llegamos a las 20:00). 8 horas en el Celler que serán inolvidables.

La cuenta final fueron 250 € que es lo que siempre acabo pagando aquí. Me parece un precio correctísimo si tenemos en cuenta que estamos en el (segundo) mejor restaurante del mundo.

No tengo adjetivos suficientes para describir lo que ocurre en el Celler. Por eso tenéis que ir vosotros y comprobarlo.

 

Yo pagué: 250€ | Precio medio: 200€

Fecha de la visita: 2014