CHOW CHOW

LA GAMA PREMIUM DEL GRUPO DE POINTER

Avenida Concha Espina, 55. Telf: 917729123 Web: http://chowchowmadrid.com
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Tras mi crítica de Pointer y toda la polémica que la rodeó (a día de hoy, es la crítica más leída de mi web con más de 70.000 lecturas), la expectación de mi siguiente visita al nuevo del grupo, Chow Chow, era máxima.

Muchos esperaban leer otro desastre de la cocina como en Pointer pero, como ya adelanté en Instagram, debo reconocer que la calidad de Chow Chow es tremendamente superior a la del resto del Grupo Rantanplan (Pointer y Teckel).

Parece ser que, tanto el Grupo Larrumba, con su Peyote San, como el Grupo Rantanplan, con su Chow Chow, están intentando quitarse ese corsé de sitio de moda donde a la gente que va se la pica su comida y lo que quieren es ver y dejarse ver y, para ello, han sacado la chequera contratando a chefs de prestigio y abriendo restaurantes más gastronómicos.

A los mandos de la cocina se encuentra Alex Moranda, quien fuera sushiman de dos de los mejores japos de Madrid: Kabuki y 99 Sushibar. Alex es un tipo inquieto que cambia mucho de restaurante, así que veremos si aquí se asienta o se va en unos meses.

¡Cuál fue mi sorpresa al ver que la carta de Chow Chow tenía una propuesta y precios al nivel de un japonés de categoría y, por tanto, un concepto muy alejado de lo típico que se estila en cualquier sitio de moda!

En Chow Chow no hay música, ni zona de copas ni cocktelería como sí ocurre en Peyote San. Este es un restaurante puro y duro.

Situado junto a Teckel, hecho que lleva a la confusión, el local es amplio y bien decorado, como no podía ser menos, ya que estos grupos no escatiman en decoración.

La zona de la entrada es como si fuera un patio cubierto de plantas de plástico, siendo la zona que más me gustó y en especial, nuestra mesa para grupos de 5 o 6 que se encuentra justo a la entrada.

Al fondo está el resto de comedor, con la barra de sushi, donde no hay opción a sentarse, como sí que ocurre en cualquier otro japonés.

Para ser lo más objetivo posible, en esta visita me acompañaron amigos de distinto perfil: abogada junior de 25 años, especialista de comunicación y marketing de 27 años, responsable de recursos humanos de 27 años, un abogado de 36 años y yo, otro abogado pero de 34 años.

Para asesorarnos con la comanda salió el propio cocinero que, en parte, nos recomendó lo siguiente:

Trío de mini tacos (11€). Consiste en un taco de bogavante (el más rico), uno de salmón y otro de carrillera. Me gustó bastante si bien resulta complicado de compartir pues al morder se rompe todo el taco. Lo ideal es tomar cada Trío entre dos y así tomar medio taco de cada.

Gyozas de wagyu con foie (18,50€ / 6 piezas). Estaban mejor de lo que me esperaba. Bien.

Tempura de langostino con salsa picante (22,90€). El famoso plato que en Madrid popularizó 99 Sushi Bar y que ahora imitan todos los japos. Esta imitación es casi clavada al original por lo que resulta rico.

Usuzukuri de hamachi con ponzu y jalapeño (18€). No gustó. Totalmente prescindible.

Ceviche de atún (17,50€). Tampoco gustó.

Sashimi de toro (15€ / 7 cortes). De una calidad más que aceptable.

Nigiri de panceta con huevo de codorniz (7,50€ /2 piezas). Muy flojo, con una panceta muy basta. Lejos del que me ha preparado David Arauz en 99 Sushi Bar.

Nigiri de vieira en dos tempuras con mayonesa de yuzu (9€ / 2 piezas). Prescindible.

Maki chow chow de atún picante (18,90€ / 8 piezas). Le falta más relleno y aligerar la cobertura. Prescindible.

Wagyu al grill japonés con carbón de Binchotan (24,90€). Bastante bueno. Recomendable.

Postres correctos (7€) como la Tarta de tres leches de chocolate o Tarta de limón y yuzu. A destacar el rico helado de sésamo.

Al final, compartiendo todo entre 5, con cuatro botellas de vino de precio medio-bajo, la cena salió a 340€, lo que hacen 68€ por barba, que ya son precios que juegan en otra liga.

Hubo unanimidad en que todos cenamos bien, en términos generales, pero ninguno repetiría, salvo que fuera invitado.

Por su parte, dos diferentes parejas de amigos que han ido a probarlo me han dicho lo mismo: “por esos precios, o 20€ más, me voy antes a Kappo, Umiko, Miyama, 99 Sushi, etc. y por menos precio, me voy a Doki-Doki”.

Por tanto, ¿a qué público va dirigido Chow Chow? Desde luego que no es apto para jóvenes o no tan jóvenes con presupuestos limitados a no más de 50€, que es la gran mayoría. Tampoco es apto para quien quiera ver y dejarse ver ya que no es luego sitio de copas. Tampoco es apto para plan de amigas que lo que quieren es sitio mono donde tomar sushi y pagar poco mientras se cuentan sus cosas, como ocurre en el infame Sushita Café. Tampoco es apto para amantes del sushi que buscan máxima calidad ya que se disfruta más en Kappo, Kabuki W, Umiko, Miyama, 99 Sushi Bar.

¿Qué público nos queda entonces quitando a todos aquellos que van por primera vez al ser una novedad que han leído en revistas pero que luego no repiten?

El público madrileño decidirá.

La cocina se mueve entre las 6 y 7 Lunas, el local se merece 7 Lunas ya que tampoco es la repera en diseño y, donde para mí peor nota recibe Chow Chow, es en lo que antes comentaba sobre que, a esos precios, prefiero otras opciones.

 

Yo pagué: 68€ | Precio medio: 60€

Fecha de la visita: JUNIO 2017